lunes, 13 de marzo de 2023

Vanquished Cap 5: En la jaula

 





Se paseaba como animal enjaulado, lo que en su caso era bastante literal.


-Luces, terrible, Shisui-.

-Dr Flug-le sonrió-Oh, usted lo sabe bien, mientras más tiempo estoy lejos de la luna, más se deteriora mi salud-. 

-Aja...-Flug anotaba cosas mientras hablaban, había aceptado trabajar en un dispositivo que sirviera en Shisui, no era que pudiese negarse, pero lo hacía voluntariamente para ahorrarse más sospechas, lo último que necesitaba era un inspección en su casa. 

-¿Aún quieren saber si deje escapar a alguien?-.

-Saben que dejaste escapar a alguien, hay grabaciones de seguridad, la mayoría están corruptas, pero se ve lo suficiente-.

-¿Se ve a quien deje escapar?-ladeó la cabeza.

-No-.

-¿Te han dicho?-.

-No-.

-Bien...-sonrió-Fue divertido-su cola de lobo se agitó-Los mate a todos mientras cantaba Gimme Gimme Gimme de ABBA-.


Flug alzó una ceja, pero prefirió no comentar nada. Shisui era, por lo que recordaba, una persona muy dulce, pero parecía que también tenía un lado bastante sádico. Quizás solo se está volviendo loco por el encierro. 


Shisui se revolvió, incómodo, en su camisa de fuerza.


-Esto es innecesario, no voy a intentar escapar-.

-Ni modo-.

-¿Vas a intentar sacarme la verdad? Flug, no diré nada-sonrió.

-Lo sé-.

-¿Vas a experimentar conmigo hasta que logres algo?-.

-Posiblemente-.

-¿No será más fácil si coopero?-.

-Ciertamente-lo miró-¿Qué quieres?-.

-Quitenme esto, denme unos pantalones, negros si es posible-suspiró-Y realmente quisiera poder peinarme-agitó la cabeza, haciendo que su desordenado cabello azabache se moviera como loco-Es un desastre-.

-Vere que puedo hacer-asintió.


Si lograba que Shisui colaborara, entonces habría progresos. El Brujo no iba a ahorrarse ninguna tortura ni experimento cruel, pero ciertamente haria las cosas más sencillas para todos. 


Tras esa breve conversación, Flug volvió a su “oficina”, su mente dando vueltas, cayendo en un espiral que le asustaba. 


Era fácil atar los cabos. Shisui siempre había sido fiel al culto, incluso cuando se sabía que en realidad no estaba al servicio de Black Hat, sino que era un ente que hacía lo que se le antojaba. 


Había dejado escapar a alguien, básicamente poniendose en su lugar.


Había dejado escapar a alguien...


Era... ¿Black Hat?


¿Black Hat había estado todo ese tiempo ahí abajo? ¿Siendo prisionero de PEACE?


Flug no estaba seguro, no tenía evidencia y ni Black Hat ni Shisui querían decirle nada. 


Pero si era el caso ¿Como había logrado PEACE subyugar a Black Hat? ¿Y que había estado haciéndole?


A Flug le aterraba la idea, sentía nauseas de solo imaginarselo, considerando los experimentos que había presenciado y en los que él mismo había participado en más de una ocasión. 


Necesitaba saber qué había pasado en realidad, pero también sabía que Black Hat necesitaba tiempo. Quizás podría sacarle información poco a poco. 


Al salir del trabajo, tomó un pequeño desvió, haría algunas compras antes de volver a casa. 

Tal vez no podía comprarle libros ni ropa fina, pero aún podía comprarle una camisa y unos pantalones más a su gusto, aunque fuesen baratos.


Una camisa roja, pantalones negros. No tenía dinero para zapatos, pero si para un par de tirantes, así que compró eso también. Sabía que PEACE monitoreaba todas sus compras, así que para no ser sospechoso, porque el look era demasiado icónico, compro otras cosas, varias camisas de varios colores, diferentes tipos de pantalones.

De esa forma parecería que simplemente había comprado de entre el montón y no por algún motivo en especial. 


Se había gastado lo del mes, pero no le importaba, Black Hat se pondría contento. 


No pudo evitar sonreír y mirarlo con profundo cariño cuando lo vio pasear por el departamento, de lo más feliz con su ropa nueva. 


-Extrañaba usar pantalones-rió, acomodándose los tirantes.


Se lo veía guapo, la camisa arremangada y abierta en el pecho. 


-Ay, Jefecito-lo abrazó por la cintura-Solo le falta el sombrero-rió suavemente. 

-Lo deje en la isla...-dijo bajito.

-Si...-.


Se quedaron abrazados, Flug le acariciaba la espalda, sacandole fuertes ronroneos. 

Ninguno de los dos quería pensar en ese día, pero Flug necesitaba saber. 


-Lo encontré entre los escombros, Demencia también estaba ahí.

-...-suspiró con pesadez-Ella, intentó huir-. 


Flug lo apretó, cariñoso, invitándolo a seguir.


-Flug, en verdad no quiero...¿Solo me diste regalos para que hable?-lo miró con el ceño fruncido.

-Lo siento-.

-Flug, dame tiempo-lo apartó-Solo...Solo un par de días más-.

-Ok-.


Black Hat quería estar solo unos momentos, asi que se encerró en el closet. Ciertamente hubiera preferido tomar aire en alguna de las ventanas, pero si alguien lo veía iba a ser reportado a PEACE. 


Allí dentro estaba oscuro y fresco, olía a naftalina y a Flug. Se acomodó como pudo, abrazando sus piernas. 


Tras el fuego, no hubo más que oscuridad. Todo a su alrededor era oscuridad.

Algo le oprimía las muñecas, los tobillos y el cuello. 

Tenía vendados los ojos y la boca. En esta algo duro que no podía morder. 

Estaba ahí, encogido en ese pequeño espacio, como si lo hubiesen metido en una caja, no podía moverse, de necesitar respirar se estaría sofocando. 


En su cuello algo ardía... Si, ya recordaba, le habian disparado con algo y, tras eso, alcanzo ver a su isla arder, justo antes de que todo se pusiera negro. 


Podía sentir movimiento ¿Dónde lo llevaban? ¿Realmente creían que podían contenerlo más tiempo? 


Sentía su cuerpo adormecido, pero debía de pasar pronto. 


Sintió la “caja” abrirse y una manos jalandolo. Fue arrojado al suelo y alguien o algo aproximarse. 


Un pinchazo y todo volvió a ponerse difuso, se deslizó, indefenso, de vuelta a la inconsciencia. 


Cuando despertó estaba en una celda, paredes y suelo acolchados, la pared frente suyo transparente, como un jodido acuario ¡¿Cómo se atrevían?! ¡En cuanto saliera de ahí iba despedazarlos uno por uno! ¡Lentamente y con deleite! 


Era tan simple como chasquear los dedos y sería libre...


¡Snap! 


Nada...


¡Snap! ¡Snap! 


Era como querer hacer funcionar un encendedor inservible, solo una chispa y nada de fuego.


Black Hat miró a su alrededor, a las paredes, a sí mismo.  Su furia creció al notar que lo habían desvestido y puesto en una ridícula bata de hospital, pero eso era lo de menos ahora mismo. 


Había símbolos y runas por todos lados, círculos mágicos muy potentes, pero incluso así, no deberían ser capaces de contenerlo a ÉL


-¿Todavía preguntandote que pasó? Black Hat- dijo una voz-Es bastante simple, tu era a terminado y la de PEACE no ha hecho más que comenzar, la fase uno fue realmente exitosa, nos llevó tiempo pero finalmente descubrimos cómo detenerte-.


Black Hat resopló, la voz provenía de alguna parte, al menos esa persona podría tener la decencia de hablarle en persona. 


-Te preguntaras como ¿No es así?-continuó la voz-Eres un engendro de lo más inteligente, puedes deducirlo solo, así que dime ¿Que es lo único o, más bien, el único capaz de hacerte frente?-.


El demonio miró a la nada, pensativo, y se llevó la mano al cuello, donde aún ardía el pinchazo. 


-Nephilim...-.

-Exacto~-dijo la voz con deleite-Usamos su sangre para crear una droga muy especial, también usamos su cabello para crear esposas capaces de retenerte, incluso los usamos para tejer el acolchado de tu habitación, junto a los círculos y runas...-rió-Pues, te deja indefenso como un gatito ¿No?-. 


El Nephilim, su fuerza opuesta, el soldado de dios, justiciero, fiero impartidor de todo lo bueno y correcto. 


-Supongo que te refieres a ti mismo ¿No es así?-.

-Oh~ ¿Lo hago?-rió-Es un secreto entre tú y yo, Black Hat-. 

-¿Qué es lo que quieres?-.

-Quiero un mundo nuevo, limpio y recto, pero para eso debo sacarte de la ecuación-.


Black Hat nunca había conocido a un Nephilim, eran criaturas de leyenda nada más pero, si iba al caso, él también lo era y definitivamente existía. 


El Nephilim, el líder de PEACE, tenía razón. Estaba indefenso como un gatito. Cada día le inyectaban una dosis de esa droga que le hacia arder las venas. Hacía sentir su cuerpo pesado, hacia sus poderes nulos. 

No supo cuánto tiempo estuvo a la merced de PEACE, de su líder y de sus científicos. 

Cada día pasaba difuso, lo ataban a una mesa y experimentaba en él por horas.


¡El dolor! ¡El dolor era insoportable! ¡Lo sentía en el centro de su ser como un hierro ardiente! ¡Pero...Pero no podía morir!


Una y otra vez, uno y mil métodos, probaron todo tipo de cosas en él, pero era indestructible, inmortal y eterno. 


Descubrieron que los cabellos del Nephilim, finos y del color del oro, podían dañar su carne de forma permanente, con heridas abiertas que no cerraban, pero no sangraban tampoco.


Eso no lo mató tampoco, solo le provocó más sufrimiento. 


Y ese sufrimiento duró años, cada día era agonía y cada día más y más deseaba morir, desaparecer, descansar de todo ello.


Cuando lo tiraban de vuelta a su jaula, no podía dormir, no podía hacer más que pensar. 


Pensaba en lo que había perdido, todos sus logros, su poder y estatus, pero por sobretodo pensaba en Flug.


Su querido doctor, al que siempre había temido amar.


Lo extrañaba más que a nada, más que a su propia libertad.


Deseaba tenerlo ahí con él, aun sabiendo que era un sentimiento egoísta. Su presencia siempre había sido consuelo, con él con el único con quien se sentía menos solo, comprendido, querido.


Lo había mantenido alejado por años, pero ahora que no tenía nada, era todo lo que quería. 


Se preguntó dónde estaba, si estaba bien ¿Siquiera vivía? De seguro si, Flug era demasiado inteligente, podían aprovechar su inteligente, su retorcido ingenio, de eso estaba seguro.

Deseaba salir y buscarlo, pero no podía, no por su cuenta.


Sus científicos debían de preguntarse porque su líder no los dejaba ir más lejos, porque no los dejaba usar los cabellos en su cuello, en su vientre, en lugares blandos donde debía de tener órganos vitales. 


Black Hat sabía, era cuestión de tiempo. 


El Nephilim solo se divertía con su sufrimiento, no quería matarlo, quería quebrarlo y debilitarlo, para que fuese fácil...Para que fuese fácil...


De vuelta en el presente, Black Hat sacudió la cabeza, no quería pensar en ello, en lo que el Nephilim le había hecho. Podía con recordar el dolor, los experimentos, la humillación, pero lo que el Nephilim le había hecho... 

Como lo había ultrajado, como había usado su cuerpo a su antojo sin su permiso, sin cuidado alguno, porque Black Hat era un juguete irrompible y entonces, de esa unión forzada y repugnante, habían nacido...


Cosas. 


El recuerdo le daba náuseas y un dolor en el vientre pero, eso también lo hizo caer en cuenta de algo, de lo que era el verdadero plan del líder de PEACE.



“Quiero un mundo nuevo, limpio y recto”



Debía hablar con Flug, contarle todo, aunque no quisiera, porque necesitaba que Flug tomara una decisión por él. No era capaz, porque una de las opciones iba en contra de su naturaleza.


Salió del closet, encontrándose con Flug, quien lo esperaba, preocupado. 


-Flug-lo abrazó-Te contare todo, solo escucha, no me interrumpas porque no creo poder repetirlo-.

-O-ok-. 


Flug escuchó atentamente, horrorizado, sintiendo profunda pena y culpa. 

Todos esos años había creído que Black Hat lo había abandonado, pero en cambio había estado a merced de PEACE, justo como él. 


Cuando Black Hat terminó su relato, Flug estaba pálido bajo su bolsa, sentía náuseas él tambien. 


-Entonces, lo que realmente quiere es...-

-Va a destruir este mundo usando lo que hizo conmigo-asintió-Flug, escucha, mientras más tiempo pasa, más me recupero de su influencia, tendré mi poder de vuelta y tenemos dos opciones-suspiró-Pero necesito que escojas por mi-.


Flug asintió.


-Puedo abrir un portal a otro mundo y huimos juntos o, nos quedamos, recuperamos lo que fue nuestro y salvamos este mundo miserable-.


Así que huir y ser felices en otra parte.


O...


O quedarse y recuperar lo que les fue arrebatado a riesgo de ser llamados “héroes” por ello. 


-Creo que puedo con mi orgullo, Jefecito, si con eso puedo vengarme de PEACE y de lo que hicieron con nosotros-.


Black Hat lo miró y rió, fuerte, macabro y profundamente enamorado de él.


-Excelente elección, Doctor~-.


domingo, 12 de marzo de 2023

Vanquished Cap 4: The masochism tango




No podía decir que su rutina había cambiado demasiado, seguía trabajando por horas sin fin, monótono, por centavos, apenas viendo la luz del sol. Era solo que ahora tenía a alguien a quien follar cuando llegaba a casa y carne exquisita con la cual saciar esa hambre monstruosa. 


¿Quién hubiera pensado que Black Hat podía ser tan dócil? Su cuerpo, en todos los sentidos, era un deleite, y Flug podía aprovecharlo a su antojo.

Black Hat no protestaba, se dejaba hacer lo que sea. Rara vez, en ocasiones, le pedía que fuese gentil, el doctor realmente no tenía problema con ello, le daba lo mismo, atarlo a la cama y darle latigazos o sostenerlo cerca y hacerselo con lentitud, porque a final de cuentas Black Hat era todo suyo, dócil y entregado, sin poder hacer más que esperar por él todos los días. 


Siempre lo había deseado, en aquel entonces, cuando aún era su jefe y era Flug quien era servicial y diligente. Siempre había fantaseado con él, hipnotizado por sus encantos, por su belleza inalcanzable.


Black Hat se había burlado de él, lo provocaba a propósito solo para reír en su cara ante sus sonrojos. Pero, en especial, Black Hat se burlaba de su afecto.


Porque Flug, alguna vez, lo había amado ¡Oh, como lo había amado! Irremediablemente devoto, incondicional, sirviendole sin esperar nada a cambio ¡Porque  lo amaba más que a nada, más que a nadie!


Pero Black Hat se había burlado.


Lo había llamado patético y absurdo. 


Pero ahora... ¡Ahora era todo suyo! 


Podía reclamar su carne y su cuerpo cuando quisiera, de la forma que quisiera. 


Tenían una relación peculiar, a veces pasaban días sin hablar más de lo necesario, porque Flug no quería hablar, solo quería llegar a casa y darle hasta que saliera el sol.

Black Hat lo esperaba, siempre recibiendolo con una sonrisa, como una mascota extrañando a su dueño.

Otras veces no hacían nada y hablaban de cosas irrelevantes, Flug consintiendo al otro como a un minino, hasta que ambos caían dormidos. 


Básicamente Flug hacía de él lo que sea le entretuviera en el momento. 


Un juguete de múltiples usos. 


-Ya llegue-Flug anunció alegremente. 

-Doctor~-Black Hat lo recibió, pasando sus brazos sobre sus hombros y dándole un beso-¿Cómo te fue? ¿Qué trajiste?-.

-¿Por qué tan entusiasta?-rió, sujetándolo de la cintura con un brazo, la otra mano la tenía ocupada con las compras.

-Es que me aburro-admitió con gesto caprichoso.


Flug suspiró, ese demonio era demasiado lindo a veces, aunque sospechaba que era su forma de ser manipulador sin hacerlo enojar. No le molestaba. 


-Pues, son solo vendas nuevas y desinfectante, que nos hacían falta-.

-¿Me trajiste algo para leer?-.

-Sabe que no es fácil conseguir libros-negó-Pero le traje el diario de hoy-le dio un golpecito con el mismo donde tendría la nariz-Lealo mientras hago de cenar-.

-Oh ¿Es que no soy yo la cena hoy?-bromeó, sentandose en el sofá a leer el periodico. 

-Será el postre-. 


Mientras preparaba la cena, Flug de vez en cuando miraba al otro leer. Le recordó a tiempos pasados, Black Hat siempre en su sofá de respaldo alto, leyendo las noticias con el ceño fruncido. Flug estaba seguro de que, la mayoría del tiempo, solo fingía leer y en realidad estaba durmiendo la siesta. 

En una ocasión, para navidad, le había regalado una tablet, la cual el demonio no tardó en romper, aunque fue un accidente. Luego Flug crearía una línea de tablets y laptops aptas para usuarios con garras peligrosas. Todo un éxito.


Verlo ahí sentado le daba algo de nostalgia, a pesar de que el ambiente era completamente diferente y su Jefecito no vestía más que una de sus camisas. Le gustaba verlo así y realmente no había motivos para comprarle más ropa, además no podía, era de esas cosas que PEACE limitaba a los ciudadanos como él. 


Ropa, libros, medicinas... 


Todo eso eran privilegios, como empleado de PEACE, Flug tenía acceso a algunas cosas, pero no todas.

Podía comprar el periodico e implementos médicos básicos, pero la mayoría de libros y medicinas recetadas estaban fuera de su alcance. Ni hablar del tipo de ropa fina que le gustaba a Black Hat. 


Quizás podía comprarle otras cosas si tuviera la oportunidad, vestirlo como a un muñequito, satisfacer alguna fantasia. 


Flug dejó el cuchillo, sintiéndose mareado, de alguna forma...De alguna forma sentía asco de sí mismo. 


Estaba tratando al otro como a un objeto, no era mejor de lo que Black Hat había sido. 


Se sentía culpable, pero a la vez no deseaba detenerse, aun sentía rencor y, en esa vida tan vacía y monótona, no tenía nada más que él para darle algo de sentido. 


-Black Hat...-.

-¿Hn?-bajó el periodico y lo miró, curioso.

-¿Va a decirme donde estuvo? ¿Por qué desapareció así de repente?-. 

-Te pregunté si eso iba a cambiar en algo la forma en que me miras y me tratas y dijiste que no, Flug-. 

-¿Le molesta la forma en que lo trato? ¿Lo estoy obligando?-preguntó, evadiendo su mirada.

-No, no realmente-suspiró-No tengo más para ofrecerte que mi cuerpo y si eso es todo lo que te importa de mi, pues esta bien, es como siempre ha sido para mi de todas formas-.


Flug lo miró largamente, sin saber qué sentir o decir. Black Hat había pronunciado esas palabras con fría naturalidad, como si fuese el orden irrefutable de las cosas.


Lo jaló fuera del sofá y lo atrapó en un abrazo y un beso demandantes. Sintió su cuerpo tensarse y entonces aflojarse, como rindiéndose a ello. 


¿Lo estaba forzando? ¿Siquiera gustaba de él? 


Flug en verdad no sabia que sentir por él. Había allí rencor, ira y hambre, pero también ese cariño de antaño, un deseo de conocerlo mejor, que ni siquiera ahora podía satisfacer. 


-No tiene que tener relaciones conmigo si no quiere-le dijo, apartandolo.

-Sí quiero...-.

-¡No me mienta!-lo sacudió-Se cuando me miente, lo conozco-.

-Si no te sirvo para eso ¿Entonces para qué?-.


Black Hat lucía pequeño en sus brazos, tenía cara de querer huir, ocultarse. 


-Con su carne es suficiente, no tiene que obligarse a estar conmigo-.

-Flug...-rió, sonando lastimero-Siempre me deseaste, ahora me tienes ¿Por que te niegas? ¿No soy lo que te imaginabas? ¿Ya te aburriste? ¿Es eso?-.

-¡¿D-desde cuando suena tan patético?!-lo arrojó de vuelta al sofá-¡Usted no es así, usted es orgulloso, terco, inalcanzable! ¡Y...!-Flug suspiró, recordando cosas que había escogido olvidar-Y solitario, melancólico y triste-. 


Black Hat no le dijo nada, solo lo jaló, para que se sentara a su lado. Sus manos frías no eran mucho consuelo, pero aun asi le acarició la espalda, como dándole permiso de llorar. 


Y Flug lloró con fuerza, amargo, culpable, lleno de sentimientos encontrados. Todos esos años había pensado que Black Hat lo había abandonado, que lo había dejado atrás en un mundo injusto y horrible, pero había evidencia de que no, que había pasado otra cosa. Evidencia que escogió ignorar deliberadamente solo para permitirse saciar sus instintos más bajos. 


-Siempre quise acercarme, conocerlo, saber que lo aquejaba tanto, pero usted...Usted me apartó, se burló de mí y de mis sentimientos por usted-le reclamó con lágrimas en los ojos y dolor en la voz- Y entonces... ¡Entonces desapareció!- lo sujetó con rudeza de un brazo, ahi donde tenía esas heridas que no sanaban-¡Me abandonó! ¡A pesar de todo lo que hice por usted! ¡Me abandonó!-le gritó, apretando su brazo, sacudiéndolo.

-Me lastimas...-se quejó, apenas. 


Flug lo soltó y un momento de silencio, solo interrumpido por los sollozos ocasionales del doctor. 


-Me gusta estar contigo, si eso es lo que te preocupa, no me has obligado a nada-. 

-¿Le gusta que lo trate como una cosa?-le gruñó.

-Es como me trata todo el mundo-se encogió de hombros-Incluso cuando tenía poder y era adorado como un dios, aun así era visto como un objeto del cual obtener beneficios ¿No es así?-suspiró-Y tú... Tú intentaste acercarte y tratarme como a una persona, algo que no soy, y yo... Tuve miedo de ello-admitió, mirando a la distancia, recordando los momentos-Así que, esta bien que me trates como lo haces ahora, como un...Juguete-se le quebró la voz, pero no queria llorar, así que se cubrió la boca con las manos. 

-Black Hat...-.

-Es mi culpa, es mi culpa-negó, sollozando-Perdí la oportunidad de que me trataras bien, de que fueras bueno conmigo, de ser querido...-.


Flug lo abrazó, sorprendido por sus emociones y sus palabras.


-Usted no es una cosa, ni mucho menos un juguete-le aseguró-Ya no lo haré más-.

-No, haz lo que sea que desees, no puedo pedirte que me tengas aquí contigo si no te sirvo para nada, no me lo merezco, todo esto es culpa mía-se acurrucó en sus brazos, su cuerpo temblando, intentando contener el llanto. 

-Expliqueme que paso realmente-. 

-No puedo, hay tantas cosas que quiero decirte, pero no puedo...-negó-Flug, yo...-suspiró-Te quiero y no se que es lo que sientes por mi, pero te quiero y esta bien si te sirvo de consuelo, si conmigo puedes aliviar tus frustraciones, yo...-.

-No se que siento por usted-negó-Pero no quiero torturarlo ni obligarlo a hacer cosas que no quiere, si vamos a seguir con esto, debe ser por mutuo acuerdo-. 


Flug se apartó de él, de repente se sentía agotado. Black Hat había llorado, le había dicho que lo quería ¿Como se suponía que reaccionara a todo eso? Era tan lejano al Black Hat que solía conocer, que parecía irreal. 


-¿Por qué nunca me dejó acercarme?-.

-Te lo dije, me dio miedo, que me quisieras-lo miró-No se como lidiar con mis propias emociones, temía hacerte daño o...Que tu me hicieras daño, mírame Flug, todo lo que hago es absoluto, si iba a ser tuyo sería completo y eso me parecía aterrador, me aterraba la idea de darte mi corazon y que te aprovecharas de ello, no pude evitar desconfiar, ser paranoico y estupido, lo siento-. 

-Necesito saber que paso-.

-Necesito tiempo-. 


Nuevamente hubo silencio. Finalmente Flug lo beso con suavidad, seguía sin entender nada, pero por su propio bien y por ese viejo cariño que se negaba a morir, podía tratarlo mejor. 


-A partir de ahora va a decirme lo que le gusta y lo que no, va a decirme si quiere hacer algo o si no quiere hacer algo ¿Entendido?-.

-Está bien-le sonrió-Te lo tomas muy enserio, me gusta rudo, se nota que sabes lo que haces-.

-Ay... Bueno si-se sonrojó-Aun así, pero también le gusta que lo trate con cuidado-.

-Nunca me habían tratado así, era fácil para otros asumir que solo me gusta el sadomasoquismo, y es bastante cierto, pero...Pero sabía que contigo, podría hacer otro tipo de cosas, si no te hubiese rechazado-suspiró.


Esa noche hicieron el amor, lento y tierno. Black Hat se estremecía en sus brazos, siempre intentando no hacer demasiado ruido. Quería decirle tantas cosas, confesar tantos sentimientos, pero no podía, estaba ahí todo encarcelado en su pecho. 


Le había dicho “Te quiero” y había sido difícil, le había sabido amargo. Quería decirle “Te amo” “Te necesito” pero eso era aún más difícil. Así que solo hizo lo que había hecho ese último tiempo y se entregó a él dócil, obediente, dejándose llevar por ese placer que no lo dejaba pensar, que alejaba todas las preocupaciones y el dolor de tiempos pasados. 


Era lo que siempre había temido, que su amor por él fuese tan absoluto en su corazón que no hubiese espacio para nada más, solo Flug y nada más. Si Flug quería humillarlo, maltratarlo, tenerlo prisionero, pues que así fuese. 


Pero Flug era Flug. Black Hat sabía que antes, hacía ya tantos años, Flug no habría hecho nada de eso, lo habría tratado bien, como a una persona, habrían sido compañeros, novios, esposos...


Pero tuvo miedo y lo mantuvo lejos con crueldad, con su fachada de monstruo insensible y sin corazón. 


Y un día el mundo de ambos se fue al carajo y él tuvo que desaparecer, dejándolo solo, con su rencor y su odio, su mente envenenada  por años de encierro y confusión.


Cuando regresó a él esa noche, temió encontrarse con que su Doctor ya no existía más y, por un tiempo, ese parecía el caso, pero el Flug que había conocido seguía ahí, en los pequeños momentos, cuando le sonreía, lo llamaba Jefecito y lo trataba bien. 


Podía soportar su lado más cruel si con eso lo hacía feliz, sin con eso podía ver al Flug del pasado con más frecuencia. 


En esos momentos era dichoso, se sentía querido de nuevo, como en aquel entonces cuando Flug insistía en acercarse, en preocuparse por él, en preguntarle como estaba, para sólo recibir reprimendas y bufidos. 


Rió al sentir como su Doctor intentaba no morderlo, claramente luchando consigo mismo.


-Me encanta cuando me muerdes, Doctor~-le aseguró, ofreciéndole su cuello. 


Flug sonrió y le clavó los colmillos, deleitándose con su sabor y sus gemidos. No sabían aún que sentir por él, pero sabía que ya no lo odiaba como antes, aun sentía rencor, pero no lo odiaba, podía ser mejor con él, podía tratarlo mejor y tener compañía de verdad, en vez de solo un juguete del que se aprovechaba en las noches. 


Mientras dormía entre sus brazos, Flug cayó en cuenta de que no le había cambiado los vendajes. Por suerte el demonio tenía el sueño pesado. 

Le quitó los vendajes viejos y limpió las heridas con cuidado, examinandolas en el proceso.


Lucían exactamente igual a como eran el día que llegó, de eso ya un par de semanas, laceraciones, cortes muy finos, como si lo hubiesen envuelto con un filamento muy delgado y jalado del mismo hasta cortar su carne. 

También tenía marcas de agujas, aunque esas si empezaban a sanar. 


No había marcas en otras partes de su cuerpo, solo en su brazo derecho y su pierna izquierda. 

Cuando llegó lo había notado más delgado de lo que recordaba, pero en esos días había recuperado su peso de antes. 


¿Había estado encerrado? ¿Habían experimentado en él? ¿Era eso? 

¿Había sido PEACE o alguien más? ¿Cómo era posible siquiera capturarlo y restringirlo?


Flug ya se había dado cuenta, desde un principio, que Black Hat no tenía sus poderes, era indefenso. Solo conservaba su factor regenerativo, excepto por esas heridas en particular. 


Terminó de vendarlo y dejó un beso, en sus heridas y en sus labios.


Era hora de volver al trabajo.


sábado, 11 de marzo de 2023

Vanquished Cap 3: Tierna es la carne




 -Black...Hat-.


A Flug se le aflojaron las piernas, pero no se dejó caer.


Sentía algo arder, le zumbaban los oídos, veía rojo...


Se le abalanzó, tirándolo fuera de la cama, al suelo alfombrado. 


Se escuchó un suave “thud” al impactar con el suelo y el murmullo de algo que sonaba como “Flug, espera...” pero el doctor no lo escuchaba en lo absoluto, en su mente solo había ira, rencor y hambre ¡Oh, tanta hambre!


¡Le desgarró la ropa! ¡Le clavó garras y dientes! ¡Desgarró la carne! ¡Tan suave, tan tierna! ¡Tan exquisita y dulce! 


La alfombra absorbía la sangre y ahogaba el sonido del demonio pataleando. 

No gritaba, solo daba ahogados suspiros de dolor. 


Flug no pensaba, solo quería desquitarse, devorar, saciar su hambre y aliviar su rencor...


Fue cuando lo sujetó de las muñecas para evitar que seguíera debatiéndose, que por fin su mente notó todo lo que estaba mal, fuera de lugar. 


En su brazo izquierdo tenía lo que parecían ser los restos de una vía intravenosa, el derecho estaba vendado desde el codo hasta los dedos, las piernas, que en ese momento lo envolvían con firmeza, cansadas de patalear inutilmente, tenían vendas también. La ropa que había desgarrado no eran sus ropas elegantes y refinadas de siempre, si no una bata de hospital, de un celeste pálido. 


-¿Qué pasa? ¿No vas a seguir desquitandote? Es lo que quieres ¿No es así?-le espetó, desafiante, exhausto. 


Flug se apartó rápidamente de él, poniéndose de pie, retrocediendo hasta chocar con la cama y caer sentado.


-¿Q-que?...-se llevó las manos a la cabeza, sintiendo su cabello, había perdido la bolsa en algún momento de su ira ciega. 


Black Hat se incorporó con dificultad, quedándose sentado en la alfombra ensangrentada, las heridas provocadas por Flug cerrándose de a poco. 


-¿Estás satisfecho? Doctor~-.

-N-no...-le dijo, sincero-Pero es que...-. 

-Entonces continúa, quítate toda esa frustración que tienes y luego hablamos-. 


Flug quería seguir, pero estaba tan...confundido. 


-Flug...-Black Hat se le acercó gateando, lucia como un enorme gato negro, le puso las frias manos en las rodillas y le acarició las piernas, a la vez que aprovechaba el apoyo para ponerse de rodillas-Hazme lo que quieras, si eso te da alguna clase de consuelo-le dijo, su rostro muy cerca, mirandolo directo a los ojos. 


De alguna forma el que Black Hat estuviese...Seduciendolo...Lo ponía furioso ¡¿Cómo se atrevía?! ¡¿Cómo se atrevía a coquetearle, si antes nunca quiso nada con él?! ¡¿Cómo se atrevía, si antes se había burlado de su atracción y de su afecto por él?! 


Lo empujó con rudeza y retomó sus acciones de antes. 


¡Iba a devorarlo completo! ¡En todos los sentidos! ¡Hasta que su hambre estuviese satisfecha y su cuerpo exhausto! 


Black Hat apenas se quejaba, a pesar de que dolía y de que Flug estaba siendo brusco, solo se quedó ahí tendido, dejando al otro desquitarse. 


No pudo evitar clavarle las garras cuando lo sintió dentro y, cuando empezó a embestirlo sin cuidado, se cubrió el rostro con los brazos, no quería mirarlo, ni quería que Flug viera que ...


Que estaba llorando. 


Sentía que se merecía todo eso, pero tambien quería que terminara pronto para poder hablar con él. 


...


-¿Satisfecho?-preguntó el demonio, jugando gentilmente con el cabello de Flug, esté descansado sobre él.

-Por ahora-murmuró.


Flug se apartó, miró lo que había hecho por unos momentos, y tomó al otro en brazos, no pesaba nada en lo absoluto. De repente estaba sintiéndose culpable, pero los años de rencor y frustración empujaban bastante atrás ese sentimiento. 


Lo llevó al baño y allí se ducharon juntos, lavándose la sangre y todo lo demás. Flug aprovechó para quitarle los restos de la intravenosa del brazo y ver que había debajo de los vendajes. 


Heridas.


Horribles heridas que no cerraban. 


Cuando estuvieron limpios, lo sentó en el borde de la bañera y, en absoluto silencio, limpio esas heridas y volvió a cubrirlas con vendajes nuevos. 


-Lo siento-dijo mientras terminaba de vendarle una pierna, desde la pantorrilla hasta el pie, estaba cubierto de laceraciones-Quizás fui demasiado brusco cuando...-.

-No hiciste nada que no quisiera-negó-Aunque sí fuiste bastante rudo-. 


El doctor no le contestó, solo suspiro y continuó con lo que hacía. Finalmente le entregó una camisa que a él le quedaba un poco grande, así que debía de cubrir a Black Hat lo suficiente. 


-Gracias...-Black Hat se vistió sin protestar por cosas como la calidad de la tela o el color de la misma, cosa que habría hecho en otro tiempo sin duda. 


Mientras hacía eso, Flug inspeccionó la vía y la bata de hospital, no le decían mucho, eran bastante genéricas. 


-Iré a limpiar el cuarto-dijo, arrojando esas cosas a la basura, quizás luego les prendería fuego-Puede ir a la cocina y comer algo, si quiere, también puede ver televisión, aunque no hay mucho a esta hora-. 


Flug hizo lo que pudo con el desastre en la alfombra, pero sospechaba que esa mancha iba a quedarse ahí por siempre, la alfombra era azul oscuro, así que realmente no se notaba tanto, pero aun así...


Cuando volvió a la cocina/sala/comedor se encontró con Black Hat sentado en el sofá, mirando la pequeña televisión, a esa hora no había más que infomerciales, pero parecía bastante entretenido con ello. 


Sobre su hombro, durmiendo, estaba 505. 


-Se trepó y no pude quitármelo de encima-le dijo, mirándolo de reojo.

-Supongo que se alegra de verlo, Je...Black Hat-. 


El demonio sonrió apenas, pero prefirió no comentar nada, se daba cuenta por su tono que Flug no estaba de buen humor, aunque si se lo notaba más tranquilo. 


-¿Vas a seguir castigandome? Flug-.

-Tal vez-.

-Como desees-.


Flug se sentó a su lado, viéndolo cambiar canales, por un momento fue solo el sonido de la televisión, el diálogo difuso e incoherente por el constante cambio.


-¿Dónde estuvo?-.

-¿Cambiará algo si te lo digo?-.

-Creo que no-.

-Bien, porque por ahora no quiero hablar de ello-.

-¿Piensa quedarse?-.

-¿Puedo?-.


Flug lo pensó unos momentos, sopesando las ventajas y desventajas, las posibles consecuencias. 


-No intente salir, no deje que nadie lo vea ni haga mucho ruido mientras no estoy-.

-Está bien-asintió.

-Ugh... Tendré que dar explicaciones mañana-se llevó las manos al rostro, notando nuevamente que no tenía su bolsa.

-¿Explicaciones de que?-.


El doctor se puso de pie y fue en busca de un repuesto para su bolsa.


-Pues, este collar detecta los cambios en el ritmo cardíaco, las ondas cerebrales, esas cosas-le explicó mientras se acomodaba aquello en el rostro, sintiéndose aliviado-Y le envía la información a PEACE-.

-Supongo que se habrá puesto como loco, considerando lo que hiciste-.

-Pues si-no pudo evitar reír, solo un poco-Pero, pasa de vez en cuando, no con tanta intensidad, puedo decir que tuve un episodio y ya-. 


Volvió a sentarse a su lado, de nuevo silencio, no era precisamente incómodo, pero habia ahi emociones crudas aún, por el momento Flug se sentía satisfecho, su mente estaba tranquila por fin, después de tanto tiempo, asi que solo le quedaba mirar al demonio, como nunca lo había visto antes.


Herido, humillado, vestido con solo una camisa. Ni siquiera llevaba su sombrero, en cambio lucia cabello negro y suave y bellos cuernos de obsidiana negra. 

El Black Hat de antaño se sentía lejano, como un sueño y, el Black Hat de ahora era un desconocido. 


Pero podía ver, en sus manerismos, en su mirada, que seguía siendo Black Hat, un muy cansado, desvalido, Black Hat. Sin poder, sin hogar, sin siquiera ropa que vestir. 


Su lado más tierno, ese Flug que siempre pensaba con el corazón antes que con la cabeza, le tenía compasión, lástima. Su lado más oscuro, el más malvado y retorcido, quería seguir haciéndole daño, tenerlo ahí con él como una mascota.


Si, no sonaba mal.


Tendría una razón para regresar cada día a casa. Black Hat esperando por él, dócil y diligente, dispuesto a saciar sus hambres. Las de todo tipo. 


Pero por el momento, mientras estuviese tranquilo y satisfecho, no tenía razón ni el impulso de ser cruel con él.


-¿Quiere comer algo?-le sonrió.

-No, quiero dormir, si no te molesta que ocupe tu cama-.

-No me molesta, creo que caemos los dos-le tomó el brazo vendado y lo apretó con ligereza-¿Le duele?-.


Black Hat se tensó, pero no hizo ningún intento de liberarse.


-Todo el tiempo, estoy acostumbrado-.

-Ya veo, no pensé que hubiese heridas que no pudiese sanar-.


Flug lo miraba con profunda curiosidad, a Black Hat siempre le había gustado esa mirada.


-En verdad no quiero hablar de ello ahora, tal vez otro dia-.

-Está bien-asintió-Vamos a dormir, me quedan un par de horas antes de tener que ir a trabajar-. 


El doctor lo tomó nuevamente en brazos y Black Hat se dejó, sintiéndose pequeño e indefenso y, de alguna forma, seguro, a pesar de todo lo que el otro le había hecho hacía nada. 


-No pesa nada-le comentó, dejándolo en la cama. 

-Estoy hecho de cosas ligeras~-.

-O ha perdido peso-se acostó y, tras una breve duda, lo abrazó.

-Un poco...-.


Al poco rato Black Hat sintió al otro quedarse dormido, su respiración lenta y pesada sobre su nuca, aun sosteniéndolo con firmeza contra su cuerpo. 


Quería dormir, pero le daba miedo.


Le daba miedo cerrar los ojos y que, cuando los abriera de nuevo, estaría de vuelta en ese lugar. 


Miró a la ventana, que solo le devolvió oscuridad, acarició el brazo que lo rodeaba. Se sentía cálido y seguro en ese abrazo. 


Miró la mancha oscura sobre la alfombra ¿Que tan seguro estaba realmente? 


No le tenía miedo a Flug, sentía que se merecía su rencor y su odio. No podía hacer nada por él más que aliviar su pena, su hambre y sus instintos, siempre tan reprimidos. 


Ya no tenía nada, lo había perdido todo.


Todo lo que le quedaba era Flug y todo lo que podía darle a Flug, era sí mismo. 


Flug despertó un poco antes de que sonara la alarma, sintiéndose descansado, hacía mucho que no dormía tan bien. Le tomó un momento recordar que había pasado y quien estaba entre sus brazos. 


Lo apretó, sacándole un leve quejido, le acarició las piernas y el vientre, le dio un mordisquito en la nuca.


-Flug...-se quejó.

-Ah, por fin despierta-dejó un camino de besos en su cuello, sus hombros y brazos, haciéndolo gemir. 

-Tan temprano...-suspiró, aliviado de que al menos lo estaba tratando con más cuidado.

-Quiero mi desayuno-. 

-La mesa está servida, Doctor~-.


Mientras Flug inundaba sus sentidos de dolor y placer, devorandolo y follandolo al mismo tiempo, se le dio por pensar que aquello no estaba tan mal después de todo, podía acostumbrarse a ser su...


Pues su propiedad. 


-Su carne es tan tierna, Jefecito-. 


El demonio sonrió, feliz de oír ese apodo de nuevo, dicho con ese tono de antaño.