jueves, 5 de enero de 2023

PaperPunk Cap 2: The Nerd



Flug era una persona...Peculiar. 

Con 19 años vivía completamente solo, sus padres y hermano se había ido hacía mucho, en un viaje o algo así, eso pensaban los vecinos al menos. 


Trabajaba y estudiaba, llevaba una estricta rutina de ir al colegio, al trabajo y finalmente de vuelta a casa. Su día empezaba temprano, sus noches terminaban tarde, su única compañía era si mismo y algunas criaturas dentro de tanques. No eran mascotas, eran objetos de estudio. 


Flug era el perfecto ejemplo de un científico loco. Recluso, sin escrúpulos, increíblemente inteligente e irremediablemente raro. 


Al mundo sin embargo, era solo un pequeño nerd tímido y nervioso que tartamudeaba demasiado. En parte era así su forma de ser, por otra era su método de defensa, su disfraz para no ser descubierto. 


Nadie ¡Jamás! Debía descubrir quien y que era él en realidad. 


El único que veía detrás de la máscara, la literal y la metafórica, era Black Hat y Flug, instintivamente, lo sabía. 

Por ello y por el trato que le daba, le tenía resentimiento. 

Pero al mismo tiempo, el demonio plegaba sus madrugadas, cuando intentaba dormir unas pocas horas. Siempre soñaba con él, con su piel, su sangre, su carne, quería devorarlo completo.

Siempre despertaba hambriento. 


Ese chico era su eterna frustración, le tenía miedo, pero a la vez quería hacerle daño, lo deseaba y a la vez no quería verlo en lo absoluto. 


Y ahora resultaba que a Dem le gustaba. 


Conocía a Demencia desde que era una niña pequeña, era como una hermana para él, de ella toleraba su locura y su ocasional maltrato. Sabía que era simplemente su forma de ser, que había algo mal en su cabeza y no podía culparla. 

Quizás simplemente se sentía culpable, ella era así en parte por su culpa, dejarla que le diera un golpe ocasional no era tan mal precio por pagar si con ello aliviaba sus propias ofensas. 


Se preguntaba cuales eran la intenciones de Black Hat con Demencia ¿Quería reclutarla en su grupo de matones? ¿Quería salir con ella? De eso último no estaba tan seguro, nunca había visto al demonio salir con nadie, no en la escuela al menos. Realmente no le interesaba, Dem tenía razón, podía cuidarse sola, pero sentía un poco de curiosidad. 


Los asuntos de Demencia no le concernían, por mucho que le preocupara su amiga, si le gustaba ese pandillero no la iba a detener. No estaba celoso tampoco, siendo su deseo por él algo puramente superficial. 

Lo que le molestaba era que, si él y Dem entablaban cualquier tipo de relación, iba tener que tolerarlo más de lo necesario. 


Odiaba verlo, odiaba verlo pasearse con sus pesadas botas, contoneándose en esos jeans perfectamente ajustados a las largas piernas y el trasero más perfecto jamás visto. Odiaba su cara bonita y esos labios llenos de peligro y tentaciones. 


¡¿Por qué tenía que lucir tan sabroso?! 


Flug suspiró con fastidio, arrancó la hoja de papel en la que había estado haciendo cálculos, la hizo una bola y la arrojó con agresividad. No podía concentrarse. 


Miró por la ventana, estaba en la biblioteca y desde allí podía ver el patio trasero y el gran árbol donde esos dos se reunían siempre. Estaban ahí ahora mismo, vagueando en vez de estudiar. 

Black Hat tallaba algo en el árbol.


Antes de que Black Hat amenazara a todo mundo fuera de ese espacio, había sido el árbol de los enamorados ¿Estaba escribiendo algo por el estilo? No lo veía de ese tipo, haciendo gestos románticos. 

En cualquier caso, parecía muy concentrado en ello, ligeramente inclinado, sobre el tronco. 


“Lo que te haría contra ese árbol o entre los arbustos” pensó, no pudiendo evitar suspirar.

Le asustaban sus propios deseos, el otro no solo era peligroso por sí mismo, le asustaba lo que él mismo era capaz de hacer, si alguna vez lo tenía entre sus brazos, algo imposible, temía ser agresivo con él solo por tenerle rencor. 

Pero todo eso era hipotético, Flug era bueno manejando sus instintos y sus emociones, aquello no eran más que pensamientos intrusivos, además, nunca iba a acercarse tanto a Black Hat, no quería de todas formas. 


Solo deseaba graduarse de una vez y no verlo más. 


Quizás en la universidad conocería a alguien, un chico o una chica, alguien que lo aceptara como era, que lo quisiera por ser él y no le importara e incluso le gustara todo lo que estaba mal. Si era tan sexy como Black Hat, eso era un plus. 


Lo miró un poco más, indulgente consigo mismo, era una criatura curiosa sin duda. 


“Me gustaría poder estudiarlo” pensó, apartando la vista por fin y volviendo a sus estudios. 


Los días pasaron, de repente a Demencia la veía menos, en un par de ocasiones había llegado a altas horas de la noche a su casa, toda golpeada. Flug le curaba las heridas sin preguntar nada. La chica se veía feliz, así que le daba igual. 


De todas formas se preguntaba en que tanto se metia, que era lo que hacía ese grupo de delincuentes como para que Demencia volviera con heridas, lo que sea que fuese, al parecer era divertido. 


-¡Debiste verlo Flug! ¡Black Hat es increíble! ¡Y siniestro! ¡Y guapo!-.

-Aja...-Flug intentaba suturarle una herida en el brazo-Estate quieta, por favor-.

-¡Y es muy fuerte! ¡Shisui también!-no dejaba de moverse, intentando levantarse del asiento.


Flug la jalo con fuerza, obligándola a sentarse.


-Deja de gritar y quédate quieta- la reprendió-Me alegra que te diviertas, pero no soy tu doctor como para estar haciendo esto cada vez que se te ocurre-.

-No nos vendría mal uno, deberías venir-.

-No gracias-negó, terminando de suturar-Ya...-suspiró, admirando su trabajo. 

-Al menos deberías venir a ver los conciertos, te gustaran, quiero que me veas tocar la guitarra-le sonrió con emoción, haciendo mímicas en el aire.

-No tengo interés, Demencia, esas cosas no son mi estilo, además necesito invitación y no creo que Black Hat me quiera ahí-.

-Puedo pedirle a Shisui que te invite- le hizo ojitos de cachorro.

-Agh, como quieras-rodó los ojos-Ahora, vete, a tu casa, shoo-la espanto como perro y la chica, riendo, salió corriendo en cuatro patas por una ventana. 


Flug suspiró con cansancio, no sonaba mal, meterse al bajo mundo, pero como siempre estaba lleno de dudas e inseguridades ¿Y si no encajaba? ¿Y si terminaba muerto? Quizás eso último no era tan malo, pero aun así... 

Intentó cerrar la ventana, pero el seguro estaba roto, una de muchas cosas en esa casa que necesitaba reparación, no era su prioridad pues pensaba irse a la universidad, pero quería conservar su hogar, era sólo que... Pues, estaba más que quebrado. 


Necesitaba dinero, quizás ver aunque fuese por fuera lo que ese mundo tenía para ofrecer no era tan mala idea, si Shisui lo invitaba, iría. 


Fue la mañana del viernes cuando el chico gótico se le acercó con esa sonrisa amable de siempre, Flug nunca había sabido muy bien que pensar de él. Era dulce y cortés, pero también intrusivo y con la horrible tendencia de invadir el espacio personal. 


-Dem me dijo que te invitara-le sonrió, ladeando la cabeza en un gesto bastante canino-La verdad llevo un tiempo queriendo invitarte-le ofreció una tarjetita. 


Flug la aceptó, leyendo con atención. 


-The Top Hat Bar...Pero por esta dirección no hay nada, solo callejones vacíos-alzó una ceja, intrigado.

-Bueno, eso parece a simple vista ¿No es así? Pero ya que te invite, lo vas a encontrar, si es lo que realmente quieres-.

-Uh... Paperpunk ¿Es el nombre de la banda?-.

-No me preguntes que significa, a Black Hat se le ocurrió-se encogió de hombros, adivinando lo que iba a preguntar luego. 

-Ya veo-suspiró-Esta bien, ire, pero solo para ver que tanto hace Demencia con ustedes-. 


Flug estaba decidido, pero en la noche del sábado podía sentir su corazón latiendo con fuerza, esperaba que no le diera un ataque de ansiedad. En cualquier caso, se alistó, luciendo lo mejor posible, aunque no muy seguro de porque, no era como si fuese con la intención de conquistar a nadie, y salió en busca del misterioso establecimiento. 


Por esa zona no había más que viejos edificios y fábricas abandonadas, antes había sido la zona industrial de la ciudad, pero hacía tiempo que había ido a quiebra y ahora era un sitio lúgubre, en los edificios sin ventanas se ocultaban ladrones y drogadictos, la iluminación era pobre, el mismo aire era pesado, olía a algo malo y viejo, una magia antigua que hacía mucho había condenado a ese lugar al fracaso y a las tragedias. 


Juguetonamente, llamaban a ese vecindario Derry y todas las calles tenían nombres haciendo referencia a películas de terror, tal era el caso de la ubicación del bar, la calle Elm. 

Flug era naturalmente temeroso, pero de alguna forma no se sentía amenazado, solo cauteloso. 

Sus pasos lo guiaron al fondo de un callejón, allí un pequeña puerta, pesado metal oxidado, un pequeño cartel luminoso señalaba el lugar.


The Top Hat Bar


El chico suspiró y tocó a la puerta ¡Knock! ¡Knock! El metal resonó y al poco tiempo ¡Click! ¡Clack! un par de ojos se asomaban por una hendija. 

Flug conocía esos ojos, uno rojo y otro azul. 


-Shisui-.

-Muestrame la tarjeta, Flug querido, es protocolo-.


Flug podía ver la sonrisa reflejarse en sus ojos y no pudo evitar sonreír también, le mostró la tarjeta y Shisui le abrió la puerta de inmediato. 

Entró, no muy seguro de con que se iba a encontrar o de que iba a pasar, sentía que se metia a la boca del lobo. 


Lo llamaban un bar, pero era más bien un club. Había mesas redondas frente a un escenario, una barra con sus taburetes y una extensa selección de licor. Había bastante gente, parecían del tipo que se mantenían para sí mismos y para sus grupos, así que Flug prefirió no mirarlos demasiado.


Shisui lo guió hasta una mesa, justo enfrente del escenario. 


-La casa invita hoy, Flug-le sonrió-Así que come y bebe lo que quieras, el espectáculo empezará en unos minutos-.

-Oh...Ok, gracias-le extrañaba la hospitalidad, pero le daba la impresión de que no estaba en posición de negarse, así que solo se sentó y jugó nerviosamente con sus manos sobre la mesa.

-¿Vas a ordenar algo?-.

-Oh- Flug miró el menú que tenía enfrente suyo-Es bastante, para este tipo de lugar-.

-Me gusta cocinar, buena comida trae clientes y estómagos llenos mantiene esos clientes felices, menos pleitos, ya sabes-rió.

-C-creo que unas papas estarían bien-rió también, cada vez más nervioso-Y cerveza-.

-Bien, relájate, nadie va a comerte-le palmeó la espalda y se marchó. 


Al poco rato, literalmente por arte de magia, su orden apareció en su mesa. Al mismo tiempo bajaron las luces de alrededor y se iluminó el escenario.

Flug estaba por llevarse las papas a la boca, cuando lo vio, ahí arriba ante el micrófono, hermoso, inhumana belleza. Exquisito y tentador. 


La música comenzó a sonar, Black Hat cantaba y se movía, seductor. Lo miraba directo a los ojos. 


Flug se quedó ahí, la boca abierta, la mano llena de papas a mitad de camino. No duraron mucho, porque las estrujo hasta deshacerlas por completo, además ya no se le antojaban. Quería a esa criatura sobre el escenario y nada más. 


Se miraron a los ojos todo el concierto, Flug bebía cerveza lentamente, más para calmar sus ansias que para emborracharse. Tras finalizar la última canción, Black Hat le hizo un claro gesto de “Sigueme”. 


Flug obedeció sin pensarlo siquiera, siguiéndolo tras el escenario. 


Ahí atrás no los vería nadie. 


Flug lo azotó contra la pared, capturando sus labios. Black Hat le correspondió con premura, se dieron mordiscos, entrelazaron sus lenguas, manos viciosas por todos lados. 


-¿Puedo...?-.

-¿Por que si quiera lo preguntas? Flug-.


Flug resopló, era la primera vez que ese demonio le dirigía la palabra directamente. La primera vez que lo oía decir su nombre. 

Lo giró para tenerlo de espaldas, había soñado con escenarios como ese montones de veces, ciertamente la realidad era mucho mejor. 


Quizás era el calor del momento, lo impulsivo que era todo, o quizás realmente se estaba desquitando, pero le dio con fuerza, deleitándose con sus gemidos y en cómo arañaba la pared, dejando marcas. 

Pero Flug, en el fondo, aún era una persona considerada, así que cuando sus gemidos empezaron a sonar más como lamentos, bajo el ritmo, se acercó más a su cuerpo, haciéndolo más íntimo.


Le mordió la nuca como haría un gato, le sostuvo la mano que arañaba la pared, entrelazando sus dedos. Con su mano libre lo masajeo con cuidado, a un ritmo lento y suave.

Black Hat dejó de lamentarse, gemidos suaves se mezclaban con un ronroneo. 


-No tienes que ser suave conmigo-.


Flug no le contestó, podía sentirlo estremecer, parecía que era bastante sensible. 


“Adorable” pensó. 


En cualquier caso, el final estaba cerca, así que decidió darle gusto y retomó el ritmo intenso de antes. 


Llegaron juntos al tan ansiado climax, Flug le enterró más los dientes en el cuello, saboreando un poco de su sangre, sabia dulce y amarga, como café. 


Black Hat se giró y se abrazó al otro, le temblaba el cuerpo entero. Flug lo sostuvo, acariciándolo con ternura.


-Se encuentra bien?-.

-Viviré- bromeó.


Se miraron y rieron levemente, posiblemente, en otro tiempo, ambos habrían pensado que aquello era incómodo, pero de alguna forma no lo era. 


-¿Cuánto tiempo llevas queriendo hacerme esto? Flug-lo cuestionó. 

-¿Cuánto tiempo lleva queriendo que se lo haga?-. 


Black Hat rió de nuevo, se sintió cómodo en ese abrazo, aunque nunca había disfrutado de ese tipo de intimidad, normalmente sus amantes nunca se quedaban más de lo necesario. 


-Quédate, trabaja para mi-. 

-¿Para eso me sedujo?-alzó una ceja, apartándose nada más que para acomodar la ropa de ambos mientras hablaba-Una buena paga habría sido suficiente-. 

-Sabes, te pagaré bien y puedes follarme cuando se te antoje, en mi opinión son todo ventajas para ti-. 

-Con una condición-.

-Dime-.

-Ya no me atormente, por favor-.

-Bien, solo no me hagas enfadar-.


Se besaron de nuevo, esta vez con más calma. 


-Entonces, Jefecito~-dijo con picardía-¿Debo entender que lleva todo este tiempo queriendo que le de?-.

-Hn... Tal vez-

-No me diga que no me hablaba porque le daba vergüenza-rió.

-Cállate- Black Hat se sonrojó aún más de lo que ya estaba-No lo menciones-. 

-¿Qué...Qué es esto de todas formas?-.


Black Hat lo pensó unos momentos antes de contestar, le daba miedo decir la verdad.


-Una relación de beneficios-dijo secamente, con aparente convicción. 


Flug suspiró con alivio, ese demonio le gustaba mucho, pero realmente no quería ese tipo de complicaciones. Le asustaba, además tenía sus propios planes, sus propias ideas de lo que quería en un compañero y Black Hat no era nada de eso. 


-Perfecto entonces, Jefecito-. 



lunes, 2 de enero de 2023

PaperPunk Cap 1: The Punk



Shisui le dio una última bocanada al cigarrillo, lo tiró al suelo y lo pisó con impaciencia, aquella espera era cosa de todas las mañanas. 


-Con lo fácil que sería invitarle un café-.

-Callate-.

-En cambio prefieres acecharlo, como un pervertido-.

-Que te calles-. 


El chicó a su lado le gruñó y le dio un golpe en el brazo sin apartar su vista de la casa enfrente de ellos, permanecían fuera de vista, ocultos tras un grupo de árboles. 

Era un par curioso, Shisui un androgino joven gotico, femenino en su forma de vestir, el otro un demonio de aspecto inhumano, vestía como un punk, su ropa con extraños detalles, dientes y ojos que, si se prestaba atencion, de vez en cuando se movían por su cuenta. 

Black Hat le llamaban, cosa obvia, llevaba un alto sombrero de copa, decorado de púas y otros pequeños trozos de metal.


Se notaba, a simple vista, que eran un par de delincuentes. Tenían ese porte intimidante y esa actitud de querer pasarle al mundo por encima, se vestían de forma poco convencional, para ser rebeldes y llamar la atención, pero al mismo tiempo eran precavidos, porque no querían a nadie indeseado en sus asuntos. 


Pero en ese momento solo esperaban a que alguien especial saliera de su casa. 


-De verdad, con toda tu actitud y no puedes decirle “Te invito al cine el viernes a las siete, te paso a buscar”-dijo Shisui con burla, imitando la voz del otro. 


Black Hat le bufó como gato enfadado, pero no le contesto, a quien esperaba salió por fin. 


-Flug~-. 


Era un chico un año mayor, un muchachito escuálido que cubría su rostro con una bolsa de papel, siempre iba encorvado por ahí, leyendo o metido en sus propios asuntos. Así, a simple vista, no tenía mucho chiste, pero a Black Hat lo volvía loco. Cada vez que lo veía sentía mariposas en el estómago y, a decir verdad, era completamente incapaz de hablarle de frente. 


-Eres patético, Black Hat-Shisui suspiró.

-Silencio...-.


Observó al objeto de sus afectos caminar por la vereda, se notaba como la mochila llena de libros le pesaba, se detuvo ante una casa a pocos metros de la suya, tocó el timbre y al poco rato salió una chica de largo pelo verde. 


-Oye, Shisui ¿Que tipo de relación dirías que tienen esos dos?-. 


Shisui era muy bueno leyendo a otros, así que miró al par caminar juntos, atentó. La chica en cuestión, una tal Demencia, se había mudado hacía poco al vecindario de Flug y desde entonces iban juntos todos los días a la escuela, ella era bastante menor que él. Flug estaba por graduarse y ella recién empezaba. 


-Son amigos, es bastante fraternal diría yo-suspiró-¿Por qué? No estarás celoso ¿O si?-.

-No es eso- negó-He oído hablar de ella, dicen que es muy fuerte, podría sernos útil, ya sabes- dijo como restándole importancia. 

-Aja, yo creo que más bien quieres acercarte a ella primero, porque es amiga de tu nerd y quieres usarla como excusa para andar cerca suyo-. 


Black Hat nada más rodó su único ojo, el otro inexistente era cubierto por un monóculo espejado. Odiaba a Shisui y su intuición. Era verdad, era justamente lo que quería hacer. 


Los miró avanzar un poco más y lo siguió, Shisui detrás suyo. 


Black Hat no sabía porque no podía simplemente...Hablarle. 


Los siguió con disimulo, acechandolos, era silencioso y discreto como un gato. Flug rara vez lo notaba y, si lo hacía, posiblemente lo consideraba una simple casualidad. 

Shisui en cambio tenía otras ideas. 


-Flug, buenos días- se le acercó alegremente, zapatitos de tacón alto resonando contra el asfalto.

-Ah, buenos días-contestó el chico, mirándolo con sorpresa y algo que parecía fastidio. 

-Y tú eres... ¿Demencia? ¿Verdad?-la saludó también. 


La chica lo miró de arriba a abajo, juzgandolo, parecía que le agradaba lo suficiente porque sonrío. 


-Esa misma ¿Y tu quien eres? ¿Es tu amigo? Nerd-miró a Flug con duda.

-No...Somos conocidos-Flug suspiró, no le gustaba eso, si Shisui andaba por ahí, entonces el otro sujeto también-Shisui ¿Que quieres?-.


Shisui iba a contestar, pero Black Hat consideró oportuno aparecer, caminó hacia ellos con firmeza, aunque en realidad le temblaban las piernas, pero sabía disimularlo. 


-De hecho, queríamos hablar contigo, querida~- Black Hat le sonrió a Demencia con galanura y le entregó una tarjeta-Llamanos cuando lo consideres oportuno-. 


La peliverde miró la tarjeta y luego al demonio ante ella ¡Qué hombre más guapo! No solo eso, había oído hablar de él, Black Hat ¿No es así? Y ese grupo que llevaba con el otro sujeto a su lado. 


-Con gusto, guapo~-le sonrió alegremente. 


Black Hat nada más asintió y se marchó, ignorando a Flug por completo. 


-Oye, Shisui ¿Es que tiene algún problema conmigo o que?-. 

-Es solo su forma de ser, Flug-negó, no podía dejar a su amigo en evidencia, por mucho que lo tentaba la idea-Llamanos, Dem, tenemos cosas que ofrecer y creo que encajaras bien-.


Flug y Demencia lo vieron marchar a él también, la chica temblaba en su sitió.


-No lo estarás considerando ¿O si?-preguntó, preocupado por su amiga.

-¿Por qué no?-.

-Suena peligroso-.

-Se como defenderme-le dio un golpe fuerte en el brazo-No te preocupes, además...-suspiró con anhelo-Es tan guapo~-.

Flug prácticamente podía ver los corazones emergiendo de la chica, rodó los ojos con fastidio. 


-Para gustos colores-. 

-¿No te gusta? ¿O es que prefieres al otro? 

-¿Shisui?-rió-No, él tampoco, quiero decir no estoy ciego, son atractivos los dos, solo prefiero evadir bullys ¿Sabes?-.

-¿Y qué hay de mí entonces?-Demencia retomó sus pasos, faltaban unos metros para llegar al colegio. 

-Ay, te conozco desde que estabas enana-la miró con cariño-Es diferente-. 


Caminaron el resto del camino en silencio, cada quien con sus ideas, y se separaron al llegar al establecimiento. 


Flug se tomó unos momentos antes de entrar a clases, ese lugar era un infierno para él, no era precisamente popular y los bullys gustaban de usarlo como bolsa de boxeo, pero más que nada era Black Hat quien le molestaba ¿Es que acaso lo odiaba? ¿Le había hecho algo? Flug no podía figurar que podía ser, pero el demonio se dividía entre ignorar por completo su existencia, lo cual era bueno pero lo hacía sentir extrañamente despreciado o, en cambio, desidia que era buena idea meterse con él. 


Lo acorralaba en los pasillos y, siempre sin decir nada, gustaba de intimidarlo y asustarlo hasta dejarlo temblando en el suelo. Flug se sobresaltaba con facilidad y la presencia intimidante del demonio era demasiado para él. 


Y parecía que ese era uno de esos días, los pasillos se pusieron más oscuros y helados de repente, Flug se estremeció con un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Se oía el suave siseo de una serpiente, ante él la alta y delgada figura. 


Black Hat lo miraba fijamente, intensamente. Alto e intimidante sobre él, directo a los ojos, como si quisiera robarle el alma a través de la mirada. 


Flug se quedó ahí, paralizado, gimió levemente en puro pavor. 


-¿Q-qué es lo que quiere?-se atrevió a decir, estúpidamente hablandole con respeto, como si el otro chico no fuese menor que él, pero como siempre el demonio se mantuvo en silencio-S-si cree que voy a i-interferir con lo q-que sea que q-quiere de D-Dem entonce s-se equivoca, e-es desicion de e-ella-. 


Black Hat frunció el ceño, claramente molesto, y se esfumó. Los pasillos volvieron a la normalidad y Flug fue capaz de respirar de nuevo. 

Flug obviamente no lo sabía, pero el demonio se portaba como un niño ante su primer crush, no sabía cómo lidiar con ello en lo absoluto, así que recurría a molestarlo. 

Si solo Flug supiera lo mucho que al otro le costaba acercarse y hablarle, si supiera cómo le temblaban las piernas, se le aceleraba el corazon y sentia un enjambre de mariposas en el estómago cada vez que estaba cerca, si supiera todo eso, quizás no lo odiaría tanto como lo odiaba en ese momento. 


Flug sacudió la cabeza, podía sentir su corazón latir en sus oídos, respiró hondo, intentando relajarse, y entró al salón de clases. Al menos ahí dentro no tendría que ver a Black Hat. 


Incluso si Black Hat y Flug fuesen al mismo año y salon, no se verían. El demonio y su acompañante solo iban a la escuela a causar problemas y a invitar gente al pequeño pero prolífico bar clandestino que tenían en alguna parte de la ciudad. 

Era un secreto a voces, un bar que solo podía encontrarse con invitación, al que solo iban delincuentes y gente de vicios peculiares. 


The Top Hat Bar


El bar era comandado por Black Hat, Shisui su segundo al mando. Tenían una pandilla y una banda de rock. 


PaperPunk. 


¡Vaya nombres más extraños! Si preguntaban el porque, nadie sabía, solo era y sonaban bien, con eso a los chicos les bastaba, un buen nombre fácil de recordar, eso traía clientes y reclutas. 


Los dos siempre se juntaban en el patio trasero de la escuela, bajo un árbol frondoso, increíblemente viejo, su corteza cubierta de inscripciones. 

-Pobrecillo...-Shisui acarició el árbol-Le duele ¿Sabes?-dijo, mirando al otro con reproche.

-No me interesa...-Black Hat, usando una navaja, tallaba algo en un espacio libre del tronco. 

-¿Qué haras si un día Flug viene aquí y ve que has escrito eso como una docena de veces?-. 


BH+FLUG 


Rodeado de un corazón. El demonio sabía que estaba siendo cursi, pero no le importaba, nadie iba ahí excepto ellos, se había encargado de que así fuese. 

Terminó de tallar aquello y resopló con fastidio, estaba enfadado con Flug y consigo mismo, no entendía porque simplemente no podía hablar, incluso si lo hacía, sospechaba que el chico no quería tener nada que ver con él. Se lo tenía bien merecido, si era sincero consigo mismo. 


-Me odia-.

-Y él, por su parte, piensa que lo odias de regreso, Blacky querido-le contestó con burla. 

-No me digas así-le bufó felinamente-Y ya lo se, es mi culpa, no me digas lo que ya sé-. 

-¿Estás seguro de lo que quieres hacer?-.

-Si a esa mocosa le agrado, entonces tal vez termine agradándole a Flug también-se encogió de hombros.

-Estás jugando con fuego...-Shisui encendió un cigarrillo y fumó un poco antes de continuar-A ella le gustas, ellos dos son buenos amigos, podría terminar haciendo todo innecesariamente complicado-.

-Ella no me interesa, se lo dejaré en claro y ya-. 

-Black Hat...-suspiró-Como quieras-negó, lo quería mucho, pero lidiar con su terquedad era agotador. 

-Cambiemos de tema ¿Terminaste con lo que te encargue?-.

-Tengo la mercancia-asintió-Y ya repare el parlante que se rompió-iba contando con los dedos-Y reparti todas las invitaciones para el fin de semana, pero aún tenemos un par cupos extra si se necesita, y la reunión de negocios está en tu agenda, como te señalé hoy temprano-.

-Bien-suspiró-Está todo en orden entonces-. 

-Black Hat ¿Que piensas hacer cuando Flug se gradue en un par de meses más?-preguntó, cruzándose de brazos.

-¿Eso a que viene?-.

-Viene a que te gusta mucho nuestro negocio y eres bueno en ello ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a dejar todo atrás para seguirlo a la Universidad?-.


Black Hat lo miró largamente, sopesando sus opciones.


-Haré que se quede conmigo-concluyó, muy seguro de ello. 


Así que ese era el plan. Black Hat, ambicioso como era, lo quería todo. Sus negocios clandestinos, su éxito musical, su reputación como pandillero y temible criatura de oscuridad, el corazón de alguien a quien no podía evitar atormentar. 

Haría que Flug lo amara y se quedara con él en esa ciudad que, poco a poco, le iba perteneciendo. Lo quería gobernando a su lado, quería para él su amor, su intelecto, sus ideas y todo su tiempo y dedicación. 


¡Pero no podía hablarle! 


Cuando lo tenía cerca se sentía en las nubes, no podía pensar, así que terminaba siendo agresivo con él, como un animal acorralado que no tiene de otra más que mostrar los colmillos y sacar las garras. 

Así que se colaría en su vida de a poco, haría amistades con sus amistades, además era cierto que Demencia podía resultar útil, nunca sobraba algo de musculo en aquel ambiente en el que se movían. 


Shisui tiró la colilla del cigarrillo cerca de una de las botas de Black Hat, decorada con colmillos, la bota abrió la boca, sacó una larga y viscosa lengua y se trago la basura ante ella con un leve ¡Gulp!


-Mimics, que maravilla-rió.

-Me costó mucho que aprendieran a comportarse-rió también, moviendo los pies de un lado a otro. 


Black Hat estaba muy orgulloso de su peculiar sentido de la moda, el estilo punk, la chaqueta de cuero, los pantalones rasgados y bien ajustados, las botas de caña alta, todo eso decorado de ojos y dientes. Lo más destacable, el sombrero de copa, casi parecía fuera de lugar, demasiado elegante, pero lo complementaba a la perfección. 

Pero no era solo ropa, era algo práctico, había entre el cuero y la tela cosas vivas, protecciones, pares extras de ojos que le cuidaban la espalda, dientes que provocaban un daño extra cuando golpeaba o pateaba a alguien. 

Solía meterse en pleitos bastante seguido, tenía territorios que defender y, en cierta forma, le gustaba el peligro y le gustaba el dolor, no era como un simple mortal, arriesgándose a morir joven, era más bien lo contrario, iba a vivir demasiado y el dolor y las heridas no importaban, solo sus ambiciones, lo que sea que hiciera la vida más deliciosa y disfrutable. 


Era hedonista y nihilista a la vez. 


Le dio un último toque a su inscripción en el árbol y sonrió, nada haría su vida más deliciosa y disfrutable que su querido Flug. Su dulce, nervioso, inteligente y secretamente malvado Flug. Podía ver ahí, en su corazón, la oscuridad, y lo amaba por ello. 


miércoles, 28 de diciembre de 2022

En lo profundo Cap 8: Mi corazón



Durmieron muy juntos esa noche, como si temieran que alguien pudiera aparecer y quitar al otro de sus brazos, al mismo tiempo sentían paz, había tantas heridas que sanar, pero por el momento, ahí acurrucados, todo estaba bien.

Fue bien entrada la noche, ahí cuando se marcaba la hora de las brujas, que algo llamó a Black Hat de vuelta a la costa. 


-¿Qué quieres? Padre-lo miró, serio. 

-Tu insolencia no tiene límites ¿No es así?-su creador le devolvió la mirada, fríos y azules ojos de dragón. 

-Oh, es tan extensa como tu despreció por mi- le sonrió, su lengua de serpiente asomándose con burla. 

-Nunca debí crearte, no traes más que problemas- negó-Tengo planes para este mundo, no voy a permitir que los arruines-. 

-No tengo intenciones de intervenir en lo que sea que haces-.

-No intencionalmente, no-suspiró-Pero, cada vez que te enamoras de ese doctor tuyo, no traes más que destrucción, estoy cansado de moldear estos mundos a mi gusto, solo para que los ahogues en tus lágrimas-. 

-...- Black Hat miró el suelo, así que era por eso-¿Cuántas veces ha pasado?-.

-Demasiadas, siempre que ese sujeto muere te lamentas hasta destruir todo lo que te rodea, pierdes tu poder y empiezas todo de nuevo, incluso si me deshago de tus memorias, aun asi buscas por él-. 

-No tengo muchas ambiciones esta vez, Seto, solo quiero quedarme con él-dijo, rodeandose con un brazo, acariciando el otro. 

-Ese es justamente el problema, me eras más útil cuando conquistabas mundos a tu antojo, creando tu negocio y tus cultos, pero cada vez que Flug aparece lo arruina todo-.

-...-.

-Incluso ahora, que te encerré y te impedi conocerlo, te impedi cultivar tu propio poder, aun así lograste reunirte con él y amenazas con arruinar otro de mis planes- Seto le hablaba con fría calma, con desprecio, claramente harto de su presencia. 

-¿Por eso querías dejarme en manos del Nephilim?-.

-Debí dejarte con él la primera vez que te atrapó-espetó con un gruñido bajo, como un reptil enorme-Debí matarte al menos, por lastima, incluso cuando no lo recuerdas, las cicatrices que dejó en tu mente siguen presentes y no es más que problemas-.


Se le acercó con paso firme y Black Hat retrocedió un par de pasos. No le tenía miedo, pero se sentía intimidado como el niño que era ante un padre cruel, le mantuvo la mirada, desafiante. 


-¿Para que me hiciste?-.

-Porque podía y punto-lo sujetó de las solapas del abrigó, separando sus pies del suelo-Agradece que te protege la luna, pero te lo advierto, si destruyes este mundo, me comeré el alma de Flug personalmente-lo arrojó al suelo-Quizás deberías considerar cortar tus lazos con él, no haces más que sufrir, ademas, seria por el bien de ambos-.


Tras decir eso, el Diablo se esfumó en una masa de fuego y horrores. 

Black Hat ignoró la advertencia de su creador por muchos años, decidido a aprovechar su dicha junto a Flug. Pasaron los años, las décadas, los siglos. Por su especie, Flug se mantenía siempre joven, mil años condenado a vagar por esa tierra por intentar tomar su propia vida en el pasado. 

Pero el tiempo pasaba, las arenas se agotaban, pasaría pronto, muy pronto... 


Black Hat no sabía qué hacer, si dejaba las cosas seguir su curso natural, iba a destruir ese mundo con su pena y Flug sería castigado por ello, pero ¿Entonces que? Quizás debía ser él quien partiera antes, pero no podía morir. 

Entonces... Entonces, para protegerlo, debía romper por siempre los lazos que los mantenían juntos. 


-Estás seguro, mi niño-.

-Estoy seguro-asintió. 


Estaba con Shisui, solo los dos. Entre ellos una mesa y, en la misma, una daga.


-Si lo matas con tus propias manos, usando esta daga, cortaras los lazos del destino que teji para ustedes hace ya tanto tiempo-dijo con pena y melancolía. 

-Es por su bien-Black Hat jugaba con sus propias manos, no acostumbraba sentir dudas-Además, me dijiste que no va a estar solo, incluso si no se encuentra conmigo cuando reencarne de nuevo-.

-Tiene alguien más a quien amar-asintió-Mis lazos, solo aseguran reencuentro, no que va a amarte, eso es cosa de ambos-sonrió levemente-Pero es lo que siempre terminan haciendo, porque son tal para cual-. 

-Solo le traigo pena, a la larga, ni siquiera puedo darle todo lo que necesita para ser feliz-. 

-Black Hat...-.

-Se que eres un pervertido y que te gusta observarnos, pero ya me decidi, no dejare que Seto le haga daño, ni el Nephilim, ni esa mujer, ni nadie-tomó la daga y se la guardó en el abrigo-Si tengo que dejar de amarlo para eso, entonces está bien-. 


Shisui no le dijo nada, solo lo vio salir de la habitación aparentemente decidido. 


Para Flug, aquellos siglos habían sido no más que pura dicha, era feliz, pero sabía que su tiempo estaba cerca, en su cabello de intenso rojo se asomaban tímidas canas, la primera señal de vejez en todo ese tiempo. Temía por ello, no por la muerte a la cual había buscado a propósito tantas veces, si no por su esposo, al que dejaría solo por la eternidad. 


Se encontraba observando el océano, de espaldas a la casa, podía sentir a Black Hat aproximándose y sus instintos le decían que había peligro, pero no se volteó. 


-Hace una noche muy linda¿No cree? Jefecito-le sonrió al cielo. 


Black Hat no le contestó, sacó la daga de entre su ropa y la elevó, dispuesto a, literalmente, apuñalarlo por la espalda, pero le temblaba el pulso. Apretó los dientes, furioso consigo mismo. 

Como siempre, la ira era una de sus emociones dominantes. Jaló a Flug de un brazo y lo arrojó al suelo de roca con rudeza, se le subió a horcajadas para impedirle huir, la daga en alto, tener que mirarlo a los ojos lo hacía más difícil pero...Pero ¡Tenía que hacerlo! ¡Tenía que hacerlo por su bien!


Flug lo miraba, sus bellos ojos que tanto le gustaban grandes como platos, la esclera completamente negra, iris y pupila puro blanco, una estrella en el cosmos ¡Oh, cómo iba a extrañar esos ojos! ¡Y ese cabello de fuego! ¡Las cicatrices, las manos ásperas! ¡Su estúpida bolsa! ¡Su voz y su risa! 


¡No podía! ¡No podía! ¡Lo amaba demasiado! 


-Es egoísta y cruel- dijo el demonio, su ojo lloroso y su voz amarga.

-¿E-el que? Jefecito-tartamudeo, no de miedo, pero sí de sorpresa y duda. 

-El amor, es egoísta y cruel-bajó la daga, pero no la soltó-Amarte es cruel, porque vas a morir y dejarme solo, amarte es egoísta porque por más que se que te haré daño con mi presencia, no quiero dejar de verte-. 


Flug no supo qué decir, Black Hat tenía razón, el amor de ambos era cruel y egoísta, como todo lo que hacían, pero lo hacía tan jodidamente feliz, no se arrepentía de nada. 

Lo miró, su demonio luciendo tan hermoso como siempre, aprovechó la posición para acariciarle las piernas, de haber podido, Flug habría hecho ese momento durar por siempre, no más que ellos en la costa, el estrellado firmamento. Solo los dos por siempre bajo las estrellas, en aquella íntima posición, escuchando el sonido del mar, el paraíso.


Pero no podía durar para siempre, nada lo hacía... 


Black Hat miró la daga aún en su mano, esa cosa vieja, el arma de algún dios...Quizás no iba a matarlo, pero iba a destruir su cuerpo, podía partir antes, podía evitar su propia pena y podía evitar que el Diablo castigara a Flug por ello. 


El doctor no tuvo tiempo de nada, solo pudo ver impotente, cómo el demonio clavaba la daga en su propio corazón. 

Cayó a un costado y Flug lo tomó en brazos con desesperación, apegandolo a su pecho, viéndolo desangrarse con una sonrisa en el rostro. 


-Es todo lo que podía hacer, lo siento-elevó una mano, intentando alcanzar su mejilla, pero apenas podía moverse, podía sentir su cuerpo morir-De...Dejame ve...Verte-. 


Flug se quitó la bolsa de la cabeza, mirándolo con una mezcla de profundo amor y repentino rencor. 


-Eres tan hermoso... mi Doctor-sonrió débilmente.

-Pudimos encontrar otra forma, yo...-.

-No hay otra forma...-buscó su mejilla de nuevo y Flug lo ayudó, tomando su mano y poniéndola contra la misma con suavidad-Te...Amo...Tanto-.

-Oh, Black Hat-a Flug se le caían las lágrimas, silenciosas, le beso la mano, siempre tan fría- Yo también lo amo, demasiado-. 

-Nos...Veremos de ... Nuevo...-el demonio soltó un profundo suspiro, su mano cayó y todo quedó en silencio. 


Solo se oía el mar y el mar creció, y las olas que golpeaban la costa los alcanzaron y cada ola se llevaba un poco de su cuerpo, disolviéndose entre la espuma hasta que ya no quedó nada.


Flug miró con horror sus brazos vacíos y finalmente rompió en llanto, profundo y amargo, resonando por toda la pequeña isla. 


Se dobló sobre sí mismo, gritando y jalándose los cabellos en desesperación. Hasta que vio acercarse unos zapatos de tacón alto. 


-¡Shisui!- Flug, aun de rodillas, se colgó de su abrigo-¡Matame! ¡Por favor matame!-le rogó-¡Quiero ir con él! ¡Por favor!-. 


Shisui lo miró con cariño y lastima, asintió y procedió con aquel ritual en silencio. 


Le puso una moneda de plata bajo la lengua, Flug la aceptó sin protestar, aunque se sentía como quemaba, sacó una espada de alguna parte y entonces, en un simple ¡Swoosh! lo decapitó. 


El mar se llevó primero su cabeza y luego su cuerpo, ahora Shisui estaba solo en la costa. El mar le devolvió un sombrero y un par de goggles. Los acomodó juntos sobre su cabeza.


-Oh, qué final tan desafortunado, espero que tengan más suerte la próxima vez, en otra parte, en otra vida, en otro mundo, nos volveremos a ver, mis queridos-sonrió con esperanzadora dulzura y desapareció en un montón de humo. 


A ninguno de los tres ese mundo le concernía más. Flug iba a renacer en otra parte, Black Hat dormiría por un largo tiempo, y Shisui se quedaría a esperar, siempre atento. 


Los lazos del destino eran eternos e irrompibles, siempre tensandose y enredándose, para bien y para mal. 

Todos iban a volver a reencontrarse.



FIN