sábado, 18 de marzo de 2023

Let me teach you Cap 1: Profesor Black Hat?




Era una fría mañana de niebla, quizás era aún demasiado temprano, pero a Flug le gustaba el refrescante aire matutino, le ayudaba a disipar el sueño y, en ese día, la resaca. 

Como tantas otras veces había despertado en la casa de un desconocido, bueno no exactamente un desconocido, un compañero de la uni, y como tantas otras veces tuvo que salir a las corridas, llegar a su casa, ducharse, tragar algo y de ahí salir corriendo a la universidad. 

Era cosa de casi todos los fines de semana, sabía que un dia estaria completamente enfrascado en su trabajo, asi que queria aprovechar que aun tenia un poco de tiempo libre y de que era joven, no se imaginaba en sus treinta haciendo nada de eso, pero a la vez sabía que no era una edad tan lejana, después de todo tenía veintiún años. 


Entre la niebla, delante de las puertas del establecimiento, había una figura. Alto, delgado, portando un sombrero de copa que le daba a su silueta un aspecto muy peculiar. 

Flug se frotó los ojos, había algo tan onírico o, más bien, pesadillesco en esa visión, que por un momento creyó que soñaba, que seguía en esa cama ajena. 

Pero no, era bastante real. 


El hombre se giró a verlo y pareció evaluarlo con la mirada unos momentos. Flug le devolvió el gesto. 


Quizás si soñaba después de todo. 


¡Un hombre tan atractivo no podía ser real! 


Un bonito rostro angular, piel que recordaba a las negras y suaves escamas de una serpiente, un ojo felino, otro cegado por un monóculo opaco. 

De su boca amplia se asomaban dientes como dagas verdes. 

Tenia una figura delicada, incluso con ese pesado abrigo negro que portaba, podian notarse las largas piernas, la fina cintura, las tentadoras curvas...


-...Fuego-.

-¿Q-que? Lo siento, me distraje-Flug rió, siendo sacado de golpe de sus observaciones.

-¿Tienes fuego?-.

-Oh, si-Flug buscó en su bolsillo y sacó un encendedor, pensó en entregárselo directamente, pero en cambió se acercó y lo encendió. 


El hombre frente suyo se acercó un poco más, protegiendo la flama con sus manos, en su boca el cigarrillo. Flug mantuvo su mano firme, sintiendo el frio roce del otro. 


-Gracias-dijo, apartándose, exhalando humo por las comisuras de la amplia boca. 

-D-de nada-quizás debió preguntarse quién era ese hombre antes de pensar nada más, pero Flug no era de pensar con la cabeza para esas cosas-Oiga ¿Le gustaría ir a...?-.


El hombre lo miró alzando una de sus peculiares cejas, como sabiendo lo que el otro iba a proponer, pero antes de que Flug pudiera completar la frase, alguien más entró en escena.


-My Dear, aquí estás-.

-Mr Hatfield-sonrió ampliamente, claramente feliz de ver al otro.


Flug se mordió la lengua y retrocedió un paso, Mr Hatfield era el rector de la universidad. 


-Buenos días, Mr Hatfield-lo saludó por mera cortesía.

-Buenos días- Hatfield apenas lo miró, regresó su atención al tal “My Dear” inmediatamente-Ven, deja que te muestre el campus-.


Se fueron juntos, la mano de Hatfield sobre un hombro de su acompañante.


-Ugh, diablos...-. 



Flug se desplomó en su asiento con mal humor, se había llevado una decepción con alguien de quien ni sabía el nombre. 


-¿Y esa cara?-.


Un chico de cabello negro y orejas y cola de lobo se sentó a su lado.


-Ah, Shisui, buenos días-suspiró-¿Cómo sabes que tengo mala cara?-.

-Puedo “sentir” que la tienes-rió-¿Pasó algo? ¿Mala noche?-.

-La noche fue bien, aunque nada destacable-hizo un gesto de desdén-No, es otra cosa...-.


Flug le contó lo que había pasado, hablando rápido y gesticulando con sus manos un poco más de lo necesario.


-Y entonces ese hombre tan perfecto y delicioso se fue con...Con Hatfield-concluyó con indignación. 

-Sabes que Hatfield está en el closet, no creo que tengan nada-.

-Tenía su asquerosa mano sobre su hombro-negó.

-Te lo estas tomando muy en serio para ser alguien que solo viste esta mañana, sin mencionar que le ibas a hacer una propuesta sin siquiera saber su nombre-.

-Era perfecto, Shisui, perfecto-.

-Bueno, con suerte no lo volverás a ver, así que cálmate-.

-Uff...-se cruzó de brazos, no entendía porque le molestaba tanto, pero lo hacía-¿Y por qué sonríes tanto?-miró a Shisui con desconfianza, nunca era buena señal. 


Alrededor había el típico tumulto matutino mientras todos se iban acomodando en sus asientos, pero callaron cuando alguien desconocido entró al salón. 


-Ay, no puede ser-.


¡Era él! ¡Ah, se movía de forma tan elegante!


-No, por favor, no tomes la...-.


El hombre tomó una tiza...


-Nooo...-Flug lo vio, con horror, girarse a enfrentar la pizarra y ponerse a escribir. 


Black Hat

Decía con grandes, rizadas y adornadas letras. 


Black Hat se giró de nuevo, para enfrentar a sus nuevos alumnos. 


-Pueden llamarme profesor o Mr, si hablan sin levantar la mano, sin mi permiso o osan interrumpirme, los expulsaré de mi clase por el día ¿Entendido?-.

-¿Qué clase de nombre es ese?-preguntó alguien en voz alta, sin levantar la mano. 


Black Hat chasqueó los dedos y el alumno hablador se esfumó con un ¡Puff! y una nube de humo negro. 


-Como iba diciendo...-siseó.


De repente todos los presentes estaban callados y bien sentados en sus lugares, como niños obedientes. Así que Black Hat sonrió y continuó.


-Soy su nuevo profesor de finanzas, conmigo aprenderán el fino arte de los negocios, con suerte y si tienen cerebro, quizás aprendan cómo amasar su propia fortuna-. 


Flug quería que se lo tragara la tierra, estaba seguro de Black Hat se había dado cuenta de lo que iba a pedirle antes de que Hatfield los interrumpiera ¡¿Por que tenía que ser su profesor?!


Flug estudiaba ingeniería, entre otras cosas, quería ser un inventor, pero había tomado finanzas como una optativa. Deseaba ser independiente, crear sus propios inventos y tener su propio negocio. 

Sin embargo, no estaba seguro de cómo iba a concentrarse ahora, eso suponiendo que su nuevo profesor no decidiera expulsarlo de su clase por indecoroso. 


Sin embargo, Black Hat no dijo nada, simplemente siguió con su clase con naturalidad. 

Era un profesor joven y nuevo en todo eso de enseñar, pero su presencia mantenía a sus alumnos quietos y su forma de expresarse y hablar mantenía la clase interesante.


Se notaba que sentía pasión por lo que hacía, hablaba con expertise y soltura, sus manos dando énfasis con gestos elegantes. 


Flug no podía dejar de verlo, lo seguía con la mirada, como hipnotizado. 


-Practicamente se te cae la baba-se burló Shisui.


Flug nada más suspiró, su corazón ya se había encaprichado con la idea. 


La clase terminó, Flug temía que Black Hat fuese a llamarle la atención, pero no le dijo nada, simplemente los dejó a todos ir.


Por suerte, no debía pensar en él el resto del día, demasiado enfrascado en sus otras clases, fue a la hora del almuerzo que su mente volvió a vagar de vuelta a él. 


-Te das cuenta que estás siendo posesivo con un desconocido ¿No es así?-.

-Ya lo sé, Shisui-suspiró, mirándolo-¿Crees en el amor a primera vista?-.

-Si, pero en tu caso creo que es solo lujuria, en especial considerando tu historial-.

-Shisui...-.

-A Cecilia y a Herbert también decias amarlos y ya ves cómo terminó-.


Flug frunció el ceño, Shisui era muy directo, en cierta forma apreciaba eso de él.


-Sabes que lo que pasó ahí no fue del todo mi culpa-se defendió, jugando nerviosamente con su comida-Pero, tal vez tengas razón-. 

-Además es tu profesor, no es buena idea-.

-Lo sé-.

-Y está asociado con Hatfield, al parecer-.

-Lo se-repitió con tono más agresivo-Diablos-.

-Flug, te quiero mucho, pero eres un desastre andante cuando se trata de relaciones románticas, tienes fama de seductor y promiscuo, cosa que te has ganado-.

-Shisui, eres un drogadicto, no me sermonees-le replicó, aunque lo hacía sin malicia, simplemente era así cómo se llevaban.

-Solo digo que deberías dejar la idea descansar por unos días, antes de arriesgarte a que te expulsen por ir tras un docente-.


Flug miró a su alrededor, al campus lleno de estudiantes, algunos almorzaban y conversaban animadamente, otros estaban por su cuenta, la nariz metida en un libro, otros corrían apresuradamente a clases.

De niño y de adolescente el ambiente escolar le había resultado tortuoso, siempre había sido víctima de bullying, el objeto de burlas y bromas pesadas.

En algún punto había escalado a seria agresión física y él, siempre solo, realmente no había tenido quien lo defendiera.


Sin embargo en la universidad era diferente, a nadie le importaba que fuese un nerd, un bicho raro con una bolsa en la cabeza. En parte porque estaban ocupados en sus propios asuntos, pero también era porque en esa universidad en particular, asistían todo tipo de criaturas, humanos con poderes, mutantes, demonios, faes y criaturas de orígenes misteriosos. Así que él ya no era tan “especial” y podía llevar su vida más tranquilo.


Había encontrado también, para su gran sorpresa, que muchos gustaban de él, quizás solo era curiosidad por ver que ocultaba, el morbo de estar con alguien...Algo...Como él, pero no le importaba, disfrutaba de la atención, de las relaciones casuales. 


Había tenido dos relaciones serias en su vida, ambas durante su primer año. 


El primero había sido Herbert, chico siempre popular, se conocían desde niños prácticamente. Era de esas personas encantadoras que a todo mundo le caen bien, tenía una reputación que cuidaba celosamente y pues...


Pues Flug le daba vergüenza.


Flug se cansó de tener que mantener su relación en secreto y terminaron de mala manera. 


La segunda fue Cecilia, chica coqueta y rarita. Al principio todo había ido bien, pero Cecilia comenzó a cambiar, su forma de ser, su forma de vestir, su círculo de amigos y un día...


Los vio a ella y a Herbert juntos.


Cuando lo pensó, tiempo más tarde, Flug se dio cuenta de que Cecilia siempre lo había manipulado, lo usaba para que le hiciera las tareas y lo usaba para colarse en el círculo de los chicos populares, quizás siempre había tenido el objetivo de acercarse a Herbert. 


Quizás habían sido esas dos relaciones fallidas en tan poco tiempo lo que le amargo el corazón, se volvió reacio a la idea de enamorarse, de tener algo serio con nadie, así que solo se divertía y no pasaba más de una noche con ninguno. 


Pero Black Hat le resultaba diferente, había algo en él atrayendo como un imán. 


Tal vez era solo lujuria, o hambre, o ambas. 


No iba a saberlo, ni iba a estar en paz consigo mismo, hasta que lo averiguara. 


-Tomaré el riesgo-concluyó-En el peor de los casos, ya no podré tomar clases de finanzas-se encogió de hombros.

-¿Estás seguro?-.

-Hatfield no puede expulsarme, de eso estoy seguro-. 


En otra parte, cierto profesor ordenaba sus papeles y tomaba notas para la siguiente clase. Su primer día iba, relativamente, bien. 


Era un demonio joven, apenas un par de años mayor que la mayoría de sus alumnos, estaba básicamente en prácticas. 

Mr Hatfield había aceptado contratarlo, llevaba un tiempo buscando un reemplazo. Black Hat estaba agradecido, a decir verdad nadie quería contratar a un demonio como él, así que era una oportunidad de oro. 


-Oh, Mr Hatfield-suspiró para sí, en la soledad del aula.


El rector le gustaba, tenían muchas cosas en común y era galante y generoso con él, pero no quería darse esperanzas, hasta donde sabía a Hatfield no le gustaba otros hombres. 


El demonio estaba bien con su soledad, no tenía planes de salir con nadie.


-Mucho menos un alumno...-murmuró, recordando al chico de la mañana.


Black Hat sabía cuando alguien tenía ciertas intenciones con él, podía olerlo, la lujuria, el pecado. 


¡No quería ese tipo de problemas! 


Solo quería seguir con su carrera en paz. Con su edad podía tomarse la libertad de no tener grandes ambiciones, eso era para los demonios viejos, él en cambio podía tomarse su tiempo, estudiar, trabajar en algo que le gustara, disfrutar de cosas mundanas antes de sumergirse de lleno en negocios infernales. 


No quería ese tipo de problemas ciertamente, así que un alumno no era una opción en lo absoluto, el rector por otro lado...


Sin duda, aprovecharía la oportunidad si Hatfield la ofreciese. 


Sería escandaloso ¿No es así? Porque Hatfield era el rector y él un simple profesor aun a prueba, porque Hatfield era humano y él un demonio y porque Hatfield estaba en sus cuarentas y él sólo tenía veinticinco años. 


Black Hat cerró su cuaderno con fuerza, había estado todo el rato haciendo dibujitos en vez de algo útil.


Ahí estaba Mr Hatfield, un montón de sombreros y, lo más molesto, algo que parecía una bolsa de papel con goggles.


jueves, 16 de marzo de 2023

Vanquished Cap 6: Ese mundo, limpio y recto (llega a su fin)




Estaban desparramados en la cama, el sonido de la televisión a todo volumen ahoga lo suficiente los gemidos de Black Hat como para que no se enteraran los vecinos. 


-Es muy sensible...-se burló, dándole un mordisco.

-No lo soy cállate-dijo con un gemido, estremeciéndose completo. 


Flug se apartó ligeramente, tenía al otro sujeto de las muñecas, se las acarició con cuidado, pensativo.


-¿Seguro que esto está bien?-.

-Me gusta contigo, deja de acomplejarte-le sonrió-Estoy bien-.

-Aun así, dígame si algo le molesta-.

-Si, lo se-lo envolvió con firmeza con sus piernas-Continua-.


El doctor sonrió y atrapó su boca en un beso apasionado, sabía a café, tabaco y a algo fresco y dulce que no estaba muy seguro de que podía ser. La larga, sinuosa, lengua de serpiente luchaba con la suya, enredándose en su pequeña danza. 


Con Flug no había dolor, no había penas, lo tratara con dulzura o rudeza, lo hacía sentirse completo y amado ¿Por que lo había negado tanto tiempo? Podrían haber sido así por años, aunque quizás eso habría hecho su separación mucho peor, ambos habrían perdido la cordura sin duda. 


Flug había estado al borde de ello, de perderse por completo en su soledad, en la monotonía del trabajo, el encierro y luego esa falsa libertad. 


Black Hat había llegado justo a tiempo.


Aunque, quizás, tenían a alguien más a quien agradecerle. 


-Tendremos que ir por él-comentó Flug.

-Yeah, desafortunadamente-asintió, era como si hubiesen estado leyendose el pensamiento.


Pero, por el momento tenían cosas más importantes que ir a rescatar a nadie. Black Hat aun debía terminar de sanar, el progreso era lento y cada dia la posibilidad de ser descubiertos crecia. 


-Flug...-gimió, doblando los dedos de los pies del gusto.


El científico rió con disimulo, al parecer tener relaciones era una buena forma de recuperar fuerzas, estaba más que dispuesto a ayudarlo con ello. 


Alimentarse de él también había resultado útil, por lo que había observado hasta el momento, porque cada vez que Flug devoraba su carne o bebía su sangre, consumía un poco de esa toxina que le envenenaba el cuerpo. 


Con lentitud había empezado a sacarle trozos de su brazo y pierna heridos y, cada vez, el trozo arrancado se regeneraba como nuevo, sin esas horribles laceraciones. 


Sin embargo, había otro problema. Los vecinos comenzaban a sospechar que alguien vivía con él y sus “compañeros” en PEACE comenzaban a preguntarse porque últimamente se lo veía tan contento. 


Debían hacer algo, ir a otra parte, a un lugar seguro ¿Pero donde? ¿Y como? No podía ni salir de la ciudad con ese collar alrededor de su cuello. 


-¿No puedes desactivarlo? Tu lo creaste-preguntó, tocando el collar con cuidado.

-Podría, pero se darían cuenta...Quizas podria hackearlo, para que envie informacion falsa, pero necesitaria ayuda para eso-.

-Tienes cara de que se te ocurrió algo-sonrió, notando una expresión peculiar.

-Luego le cuento~-.


Flug conocía a alguien que podía ayudarle, el problema era llegar hasta ella. 


Penumbra vivía en otra parte de la ciudad y, al igual que él, había terminado trabajando para PEACE, aunque en un departamento diferente. 

Arreglar una cita con ella era sencillo, simplemente diría que necesitaba una opinión de su colega en algún proyecto. PEACE pensaba tan poco de él que difícilmente sospecharían algo nefario.

El problema era que, a diferencia suya, a Penumbra si la tenían bien vigilada. Hablar en privado iba a ser difícil. 


Había un método y era arriesgado, pero con más razón necesitaba ayuda, era un trabajo de dos. 


Su invención era un aparato delicado, dentro de la fina estructura, que se ataba al cuello del usuario con firmeza, había montones de circuitos y sensores. 

A simple vista lucía como un “chocker” blanco y con un diseño moderno y minimalista, por dentro tenía todo lo necesario para rastreo, control y, de ser necesario, subyugación. 


Era una cosa vil y Flug sentía por ello cierto orgullo, era una lastima que oprimiera su propio cuello. 


Sin embargo, como todo aparato electrónico, un choque eléctrico lo suficientemente potente podría deshabilitarlo por un par de minutos y, en esos minutos, y con la ayuda de Penumbra, debía de ser capaz de hackear los sistemas no solo de sus collares, si no el de TODOS. 

Pero no es una forma que alertaría a PEACE, Flug quería hacerlo de tal forma que los collares siguieran funcionando, enviando información falsa a la central, el molesto artilugio les diría que estaban en sus casas mientras estaban, de hecho, en un lugar completamente diferente, por ejemplo. 


Cuando se encontró con Penumbra tuvo que ser rápido y discreto, le pasó una nota entre el montón de papeles sobre su nuevo “proyecto”. 


Penumbra lo leyó, lo miró y asintió con disimulo. 


En los laboratorios no eran raros los accidentes, incluso con toda la tecnología presente, una sobrecarga en la tensión no iba a ser cuestionada. 


También contaban con que PEACE era confiado, orgulloso y estupido. Cosa que por suerte era más que cierta. 


-Muy bien, tenemos cinco minutos antes de que estas cosas vuelvan a activarse-. 

-Flug ¿Estás seguro de que...?-.

-Él está de vuelta-la interrumpió-Pero necesitamos tiempo, un lugar seguro en cual refugiarnos-.


Penny lo miró, el doctor siempre le había caído bien, eran buenos amigos y sabía de sobra sobre sus sentimientos por su jefe. Así que la mujer asintió y se pusieron a trabajar. 


Hackearon los sistemas, modificaron los protocolos, instalaron un pequeño virus, tan simple que era imposible de notar, ni siquiera el avanzado antivirus de PEACE lo tomó en cuenta, después de todo no hacía más que cambiar números aquí y allá, horas, direcciones, coordenadas... Todo tan inconspicuo como su creador. 


-Tu también puedes huir, Penny-Flug le sonrió-Ven con nosotros, Saúl también puede venir-. 


Penumbra asintió con entusiasmo y esa gran sonrisa, tan característica. 


Tanto la villana como el ex héroe se sorprendieron al ver Black Hat, lo habían visto muy pocas veces en el pasado, pero incluso ellos podían notar lo diferente que estaba. 


La libertad ahora era más real. Lograron escabullirse y salir de esa condenada ciudad, ir a la naturaleza parecía una buena opción. 


Evadir los controles no fue un problema, incluso si los escaneaban, el collar enviaba información falsa, dándoles permiso de seguir. Era una suerte que los guardas estuviesen más acostumbrados a mirar las pantallas que a las personas enfrente de ellos.


A decir verdad lo más difícil había sido encontrar un vehículo donde cayeran los cuatro, robar una camioneta había resultado lo más arriesgado de toda la operación. 


Pero, finalmente, ahí estaban, viajando a través del campo y las montañas, buscando algún lugar lo suficientemente aislado para asentarse el tiempo que fuese necesario. 


Black Hat asomaba la cabeza por la ventana, saboreando el fresco aire nocturno. 

En el cielo, la luna brillaba en toda su redondez. 


-Ese sujeto, creo que tenía una propiedad por aquí cerca-.

-¿Quien? Jefecito-le preguntó Flug sin apartar la vista del camino, era su turno de conducir.

-Shisui, tenía muchas cabañas en los bosques, protegidas con magia, no creo que PEACE las haya encontrado, en especial porque nunca lo atraparon, se dejó atrapar-.

-¿Sabe dónde puede estar?-.


Black Hat, simplemente, asintió. 


Era una bonita cabaña en medio de un bosque denso y oscuro. Parecía cosa de cuentos de hadas, era perfecta, a pesar de que a su alrededor se veían las señales de que hacía años nadie ponía un pie en ese lugar. 


Estaba limpia, ni una mota de polvo, ni una grieta que reparar. La alacena estaba repleta y algo que podía que fuese electricidad, o tal vez no, funcionaba dentro de la casa, junto con agua caliente y dos baños de lo más cómodos.


-Shisui sabía vivir bien ¿No?-Flug sonrió, mirando todo, sería perfecta para descansar. 

-Odio admitir que siempre tuvo buen gusto-asintió.


El grupo preparó una cena sencilla, comieron en relativo silencio y fueron a dormir, estaban agotados. 


-Hubiera preferido venir aquí solo contigo, Flug-se quejó el demonio, desplomándose en la cama, contento de que fuese tan amplia, la cama en el departamento de Flug era diminuta. 

-Penumbra fue de mucha ayuda, no podía dejarla atrás-.

-Siempre tan compasivo-suspiró.

-Lo siento, siempre ha sido un defecto mío ¿No es así?-.


Black Hat lo miró unos momentos, pensativo, abrazando una almohada cercana.


-Me gusta eso de ti, quizás es inapropiado para un villano, pero tu compasión es lo que hace que tú seas tú, sin eso no serías tan paciente conmigo, ni me querrías de la forma en que lo haces-.


Flug le robó un beso y lo abrazó con fuerza, seguía sintiéndolo frágil en sus brazos, temía que fuese a desaparecer de nuevo.


-¿Seguro que va a estar bien? ¿Qué va a resultar?-.


Black Hat le correspondió al abrazo y no dijo nada, a decir verdad, no estaba seguro de nada.


Los días pasaron tranquilos, Black Hat iba recuperando fuerzas poco a poco, parecía que estar tan alejado de la ciudad le sentaba bien. 


Con el paso de los días sucedió otra cosa curiosa, comenzaron a llegar villanos, viejos conocidos. Habían notado que los collares ya no funcionaban y esa cabaña en medio de la nada parecía llamarlos. 


No eran solo villanos, también había civiles a los que el nuevo régimen les había jodido la vida, héroes que no estaban de acuerdo con nada de lo que hacía PEACE e incluso uno que otro agente, estos últimos habían tenido que jurar de rodillas que no eran espías ni nada por el estilo y de milagro los habían dejado vivir, al menos por el momento. 


La cabaña creaba cuartos nuevos con cada persona que llegaba, así que vivían cómodos.


A Black Hat le resultaba extraño convivir con tantas personas, siempre había vivido solo o con un número muy limitado de personas a su alrededor.


No le gustaba. 


Sus sentimientos por Flug eran tan egoístas y posesivos, era tan condenadamente celoso, que no quería a nadie más cerca, de ser por él serían solo él y Flug en el mundo. 


Pero también lo notaba contento, rodeado de viejos amigos y gente con la que hablar, si eso era lo que lo hacía feliz, entonces podía tolerarlo. 


No era como que a los otros habitantes de la casa les gustara mucho su presencia tampoco. 

Aún le temían, pero a la vez les alegraba verlo, porque Black Hat era, al parecer, una mejor opción a la tiranía de PEACE. 


Al menos mantenían la distancia, aún le tenía respeto a pesar de todo.


De hecho Dark Phantom seguía igual de aterrado de él.


-Te das cuenta que ya no tienes deudas conmigo ¿No es así?-le sonrió burlón esa mañana, al verlo acobardarse detrás de un montón de leña.


Black Hat estaba afuera, atendiendo el jardín, algo que hacía casi a diario. Le resultaba terapéutico. 


-¿D-de verdad?-el siempre patético villano se asomó, temblando. 

-De verdad-lo miró-Pero aun así...-.


El peliblanco volvió a encogerse en su sitio.


-¿Si?-sonrió, nervioso.

-Te agradecería que desaparecieras de mi presencia-le gruñó entre siseos serpentinos-¡Largo de mi jardín!-. 


El pobre Dark Phantom salió corriendo, casi chocando con Flug en el camino.


-Ay, Jefecito, le gusta atormentarlo-.

-Siempre ha sido un cobarde-negó, regresando su atención a las plantas. 


Flug lo abrazó por detrás, podía rodearlo completo con sus brazos, siempre le había gustado su figura, tan elegante y engañosamente frágil.


-¿Cómo se siente hoy?-.

-Mucho mejor-ronroneó-Será pronto Flug, así que hay que preparar a ese montón de inútiles para que no sean simple carne de cañón cuando llegue el momento-. 

-¿Iremos por Shisui?-lo apretó con cariño, preocupado.

-Es tan fuerte como yo, sería un desperdicio no ir por él-.

-Además se la debe-rió.

-Lamentablemente-suspiró-Flug...-.

-¿Si? Jefecito-.

-Te amo-.

-Yo también lo amo-.


Flug lo acariciaba mientras hablaban, los pectorales, el vientre, las caderas... Parecía que sus manos nunca querían estar quietas cuando se trataba de Black Hat. 


-Eww-Sunblast los miraba por la ventana de la cocina.

-Yo tampoco me acostumbro-Dark Phantom se tapó los ojos, sentía que iba a caerle un rayo, o algún otro castigo “divino”, si seguía mirando.

-Ay, que dramáticos son-Penumbra rió.


A decir verdad, estaban un poquito felices por ellos, quizás con la vaga esperanza de que Flug le mejoraba el humor a Black Hat y este no iba a matarlos a todos, aunque también sabían que Flug podía ser el que los matara. 


Aun así, eran mejores que PEACE. 


PEACE los había capturado, torturado y subyugado. Al menos cuando Black Hat hacia eso terminabas muerto, pero PEACE los había enviado de vuelta al mundo, rotos e incompletos.


Ahora podían recuperar su libertad. 


Mientras más tiempo pasaba, más crecía su pequeño e improvisado ejército. 


Black Hat sabía que no sería lo suficiente, pero podía trabajar con ello. 


Una noche, cuando la luna estaba llena y roja, Black Hat se presentó ante ellos.


Black Hat como habia sido antes, poderoso y temible, su alta silueta marcada por el abrigo y el sombrero negros, contrastando contra el carmin de la luna.


-Es hora~-.


En su jaula el lobo esperaba, la luna roja hacía su sangre arder con anticipación, pocas veces tenía la oportunidad de participar en una guerra. 


En su oficina el Nephilim se acomodaba su uniforme. Hombre alto y hermoso, cabello rubio y ojos grises. Completamente inhumano, un gigante con sangre de oro y corazón de plata. 


¡Nada era más limpio y puro que él! ¡Nada! ¡Iba a limpiar ese mundo y nada iba a impedirlo, mucho menos un montón de malvivientes y esa puta que había osado escaparse!


Y así comenzó la guerra.


Black Hat, con su ejército de muchas caras y formas, él avanzando enfrente, su oscuridad extendiéndose como un manto. 

El Nephilim, su ejército como hormigas, copias de si mismo, idénticos unos a otros, sin mente propia. 

Muchos de ellos eran los vástagos que había forzado en Black Hat, pero a otros los había hecho hacía poco, con sus agentes y civiles. No los necesitaba, todos habían muerto para crear algo mejor. 


El mundo ardió en llamas, en sangre y horror. 


Había muerte por doquier, el aire olía a pólvora y podredumbre. 


Cuerpos derretidos y fusionados unos a otros en formas horribles. Eso era obra de Black Hat.


Cuerpos destrozados de los que había salido...Algo. Eso era obra del Nephilim


-Sigue usando a cualquiera que tenga a su alcance para reproducirse-señaló Flug, asqueado.

-Así esto no va terminar nunca- Dark Phantom se jaló el poco cabello que tenía, era un milagro que siguiera vivo. 

-La solución es simple-Black Hat sonrió con perversa calma-Hay que cortarle la cabeza a la reina-. 

-Como en la revolución francesa-Penumbra rió. 

-¿Y como le hacemos? Porque hasta ahora no hemos podido acercarnos-Sunblast resopló, molesto y cansado. 

-De hecho, para eso estás tú-Shisui le sonrió.


Sunblast miró al otro con incredulidad.


-¿Y-yo?-se señaló.

-Tus poderes deberían de poder cegarlo el tiempo suficiente como para que yo me acerque-intersectó Flug.

-Te dare algo que aumentará tus poderes, ex héroe-Black Hat siseó-Y Shisui te llevará con él en su lomo, es mucho más veloz que tú capacidad de vuelo-. 

-Ok...-Saúl no estaba seguro de nada de eso, pero estaba harto de esa guerra y de temer por Penumbra todos los días. 

-Yo iré contigo-Flug continuó-Cuando lo ciegues, me treparé a él y le daré un mordisco-. 


Después de mucho tiempo, después de largas batallas, parecía que por fin habían encontrado una solución. 


El Nephilim era una criatura curiosa, hijo de un ángel y una humana, se creía muy justo y recto, pero tenía el alma pecaminosa de un mortal. 

Sin embargo, no podía ser juzgado por ningún dios, porque su alma no era mortal ni inmortal. 

Eran muchos sus crimenes, asesinato, violacion, narcisismo y orgullo. Usaba a sus víctimas para hacer más de si mismo, extendiéndose como una plaga, un virus que se comía la tierra. 

Y aun así, no podía ser juzgado.


Por suerte Shisui, quien era la encarnación mortal de un dios, tenía una idea. Aunque era solo eso y podía que no funcionara. Era un acto suicida si no funcionaba. 


Flug, el Nachzehrer, tenía la habilidad de consumir las almas de los vivos. Era eso lo que comía en realidad, la carne y la sangre eran solo un conducto, extraía de ellos el alma como el cuerpo extraía de los alimentos vitaminas y minerales. 


A un mortal lo mataba con su acto de canibalismo, Black Hat era una excepción, porque el demonio era auténticamente inmortal, eterno como la misma maldad, compuesto por interminables almas corruptas que se sumaban a su ser con el pasar de los siglos, con cada contrato, con cada persona malvada que nacía en ese mundo y en muchos otros.


Era, de hecho, la misma razón por la que el Nephilim podía usarlo para tener infinidad de hijos. Era la razón por la que quería recuperarlo tan desesperadamente.  


Cuando Flug mordía a Black Hat nada pasaba, pero si mordiera al Nephilim...


-Consumire su alma, su lado humano, y solo quedará angel-. 

-Y entonces yo podre juzgarlo por sus crimenes, eso es, dejar que ustedes lo maten-Shisui sonrió con dulzura, como si no estuviese hablando de pasteles en vez de asesinato. 


Así que...Ese era el plan.


Decir que era suicida era poco, si fallaban el Nephilim les pondría las manos encima y tendrían un final de lo más desagradable pero, considerando sus números, no les quedaba de otra. 


Por suerte el Nephilim era un imbécil muy confiado de sí mismo, cuando vio a Sunblast cabalgado hacia él a lomos de un lobo enorme, pensó muy poco de ello. 


-Lo hago por Penny, lo hago por Penny, lo hago por Penny...-iba repitiendo el héroe, más que asustado, pero también más que decidido. 


Shisui trotaba, veloz como el viento, ignorando el suelo caliente y el gore bajo sus patas. 


-Estamos cerca...A la cuenta de tres...1, 2, 3...¡AHORA!-.


Sunblast emitió de sus manos un potente destello, justo a pocos metros del Nephilim, al alcance de sus poderosas manos. 


El gigante se tapó los ojos, el destelló había sido tan potente que se sintió como una explosión, hasta la zumbaban los oídos.


Flug se asomó de atrás de Sunblast y, con su ayuda, se trepó a la espalda del gigante, solo tenía un segundo antes de que sintiera su presencia. 


Mientras el Nephilim estaba ocupado con su propio dolor, sin notar lo que pasaba, Flug se quitó la bolsa de la cabeza, abrió su boca repleta de colmillos pequeños y afilados y...


¡Chomp! ¡Le dio un mordisco en la nuca! 


Se aferró a él con todas sus fuerzas, con brazos y piernas, mientras bebía esa sangre repugnante, le quemaba la boca, era como beber metal fundido. 


El gigante intentó liberarse pero... Pero se sentía débil.


Cayó de rodillas, le pesaba el cuerpo. 


Cuando recuperó la visión, ante él estaban Shisui, ese dios hereje, y esa puta que se negaba a pertenecerle.


-Black Hat-gruñó, babeando como un animal rabioso, intentando alcanzarlo, pero sus brazos y piernas parecían de plomo.

-August Richter-masculló el demonio con desprecio-El último de los Nephilim-. 

-¿Qué...?-murmuró el rubio, incrédulo y debilitado.


Flug apareció junto a Black Hat, tomándolo del brazo.


-¿Qué hará con él? Jefecito-le sonrió.

-Supongo que siempre puedo usar el clásico “partirlo en cachitos”-bromeó, mirándolo con profundo cariño-¿Estás bien?-.

-Perfectamente-le aseguró-Pero sabe horrible-señaló con la cabeza.

-No lo dudo-su lengua de serpiente se asomó, odiaba al Nephilim más que a nada, lo odiaba tanto como amaba a Flug-Shisui ¿Que harás tú con él?-.

-Sabes que soy más del tipo “castigo irónico”-rió, cantarino, dulce y absolutamente aterrador, había en él siempre un tinte de locura y de algo muy, muy, viejo-Matalo y yo después me encargó-se encogió de hombros.


Por días y noches enteras, se escucharon los gritos del Nephilim. Nunca había sentido dolor antes, pero ahora que estaba incompleto, que era solo un simple ángel a merced de un demonio antiguo y poderoso, podía sentirlo por primera vez.


Black Hat destruyó y reconstruyó su cuerpo una y otra vez, hasta aburrirse, hasta que sació su hambre de venganza.

Entonces le cortó la cabeza y la puso en una estaca, blandiendola como un cetro, se paró antes sus seguidores. Flug a su lado, manos entrelazadas.


-Bienvenidos a MI mundo-siseó triunfante, a su alrededor caos y sempiterna maldad. 


FIN~~