martes, 1 de noviembre de 2022

La forma en que amamos Cap. 7: Castigo



Flug despertó con un fuerte dolor de cabeza y la boca seca, le tomó unos momentos recordar que había pasado y no tenía mucha idea de donde estaba, aun no había abierto los ojos siquiera. 

Recordó entonces que, después de mandar a dormir a los mellizos, 505 y Demencia, habían quedado los demás a conversar y beber. 

Por alguna estúpida razón le había parecido buena idea seguirle el ritmo a Seto con las bebidas mientras hablaban de sus proyectos científicos.

¿Qué más? ¡Ah sí! Había bailado con Black Hat, varias veces de hecho, al menos eso había sido divertido, tenían buena sincronía para ello. 


Abrió los ojos y se encontró con el techo de su cuarto, no su cuarto de siempre en el avión, el cuarto que había compartido con Venus ¿Que hacía ahí? No había vuelto a usarlo desde su muerte. 

Miro a un lado y se encontró con Black Hat, al parecer dormía, pero no estaba del todo seguro ... ¿Había pasado algo? 


-Uh ... - se quejó, le dolía la cabeza de solo intentar recordar.

-Buenos días- Black Hat lo saludó, por su tono y postura se notaba que no tenía muchas ganas de despertar tampoco. 

-¿Qué hace en mi cama?- inquirió, un poco alarmado.

-Tranquilízate, no pasó nada... Ya quisiera yo- lo miró por fin, de mal humor- Bebimos demasiado y no tenía fuerzas para llevarte a tu otro cuarto, así que te traje aquí, pero luego ya no tenía fuerzas para ir a mi cuarto sin tener que sostenerme de las paredes, así que me quede- se encogió de hombros. 

-Oh- suspiró- Ok, si, ya recuerdo-. 

-25 mil años y sigo sin aprender a no beber a la par de Seto- se lamentó.

-No me gusta como lo trata... - comentó de forma casual, se sentía raro tenerlo ahí en su cama, aunque estaban bastante separados. 

-Siempre hemos sido así, no tiene mucha importancia, no tengo interés en agradarle ni mucho menos, intento evitarlo la mayor parte del tiempo- se le acercó un poco- Al menos pude bailar con mi doctor- le ronroneó.

-No me molestaría hacer eso más seguido-sonrió. 

-Podemos llegar a un arreglo- se acercó más y apoyó la cabeza en su pecho, sin tocar nada más, era tortura estar juntos en una cama y no poder tocarlo- ¿Me amarias si fuese alguien diferente? - le pregunto en un idioma que sabía que el otro no entendía. 

-¿Qué?-.

-Nada, iré a ver a los niños...- se apartó, su cabeza zumbando, y salió de la habitación sin más. 


Flug se permitió estar en la cama un poco más, había ahí un aroma nostálgico, incluso si había pasado un año su especie le daba un olfato privilegiado. 

Olía a Venus, pero ahora también estaba la esencia del demonio flotando con sutileza ... ¡Ah, ahí estaba ese rencor de nuevo!


Cuando bajó a la cocina se encontró con Black Hat y Seto dando de comer a los mellizos, Shisui preparaba el desayuno para todos. Demencia, 505 y Bell estaban ausentes.

Seto atendía a Misantropía con una gran sonrisa, a pesar de como trataba a Black Hat, era en realidad una persona bastante dulce.


-Siempre quiso tener hijos, pero no es una posibilidad para él- le comento Shisui, notando como Flug lo miraba.

-¿Y por qué no hizo del Jefecito su hijo?- le murmuró, ayudándolo con la comida.

-Porque Black Hat siempre ha sido tal cual es ¿Te lo contó no es así? Nunca ha sido un niño, Seto no lo creo con ese propósito-.

-Hn ...-.

-Seguramente habría ayudado a su carácter el tener una infancia, pero ni modo- negó- Ahora, siéntate, te hice panqueques- lo alentó con un empujón.


Flug se sentó y miró en silencio a los otros dos, aunque no realmente, tenía su mente en otros lares. Quería volver al trabajo y distraerse de todo ello unas horas. 


-Estoy en lo correcto ¿No es así? Tienen mucho potencial- dijo Black Hat, sin ocultar su orgullo.

-Oh, sin duda- Seto asintió- Misantropía tendrá la mente de su padre, eso puedo verlo incluso ahora, en cuanto a Malicia...-.

-Es mi princesa del mal ¿No es cierto? Mi pequeña Imp- le jaló un cachete con cariño, haciéndola reír. 


Seto nada más sonrió, intrigado, nunca había visto a su creación progresar tanto en lo que se refería a su emociones. Estaba enamorado, estaba criando niños, había aprendido a ser cariñoso y considerado, todo un logro considerando los pasados 25 mil años. Era una lástima que, para esa creación suya, amar implicaba sufrir. 

Se marchó poco después junto a su esposo, iba a mantener vigilada esa mansión y esa familia.

El resto del día transcurrió con normalidad, Flug pasaba sus horas en el laboratorio, ausente de la vida de sus hijos. En esos momentos, mientras veía químicos burbujear, consideró si es que era un mal padre, no estaba tan envuelto en su crianza como debería, en el día solo los veía cuando Black Hat lo visitaba con ellos en brazos y eran solo un par de minutos. 

Pero no era así, no era un mal padre, solo tenía mucho trabajo. Black Hat en cambio, con su trabajo de escritorio, tenía mucho más tiempo libre para dedicarles. 

Era como si Black Hat era la madre que trabajaba desde casa y él el padre que pasaba largas horas ausente en un trabajo demandante pero necesario. 

¿Cuántas veces se había encontrado a su demonio y a sus bebés en situaciones de lo más hogareñas? 

Cuando lo veía no podía evitar pensar lo adorable que era y cuánto se lo agradecía y ... Cuanto rencor le tenía por ser quien estaba ahí, en vez de Venus. 

Era completamente injustificado, por supuesto, no era como si Black Hat tuviese la culpa de su ausencia, no la había matado para sacarla del camino o algo así, estaba seguro de eso. No era que su jefe no fuese capaz de tal cosa, lo era, pero no tenía sentido.

Black Hat había aceptado su rechazo, en ningún momento había intentado forzar una relación con manipulación o amenazas, de quererlo podría tenerlo cautivo y obligarlo a todo tipo de cosas, pero eso no era el caso. Había aceptado que amaba a alguien más y había aceptado a Venus en sus vidas. 

Pero ... No podía evitar proyectar sus frustraciones en él y, al parecer, tenía todo su permiso de hacerlo. 


Esa noche se encontraron, no necesitaban decirse nada, Black Hat sabía lo que Flug quería. 

Se dejó llevar dócilmente a las profundidades del laboratorio, donde Flug trabajaba con sus especímenes, se dejó atar a una mesa y lo miró, expectante y ... Asustado. 

Quizas, en otras circunstancias, habria encontrado cierto erotismo en aquella situacion, pero no podia evitar tenerle miedo a su doctor, su tonto corazon no iba a permitirle defenderse si este decidia ponerse del todo en su contra, si Flug decidia tenerlo ahi por la eternidad con las tripas abiertas, se lo iba a permitir. 


-¿Promete que me detendrá si lo considera necesario? - le preguntó, el brillo de las luces dándole un toque siniestro a sus ojos. 

-Ya te dije que si, ve al grano- suspiró. 

Flug suspiro, los considero solo un momento y sus manos fueron directo a su cuello, apretando con toda la fuerza de la que era capaz. 

¿Cuántas veces había fantaseado con estrangularlo? ¿Con hacerlo callar a él y a sus palabras venenosas? Pero no era ese pasado el motivo de su rencor, era otra cosa que no entendía, en cualquier caso en ese momento solo disfrutaba de verlo retorcerse.

Apretó cruelmente hasta que Black Hat dejó de moverse y quejarse, en cuanto lo soltó, no sin cierta alarma, el demonio recobró el aliento de inmediato. Por supuesto, el sujeto era inmortal, Flug no tenía que preocuparse de matarlo por accidente. 


Black Hat tosio y luchó un momento por aire, no le hacía mucha gracia ser estrangulado, pero podía discutir eso con Flug luego. Lo miró y asintió, dándole permiso de continuar. 

De lo que pasó después el demonio recordaría poco, sabía que había agonía y sangre y huesos rotos, pero el como de ello se le escaparía al intentar recordar. No tenía mucha importancia de todas formas. Era lo que Flug quería, era lo que podía hacer para hacerlo feliz y aliviar sus penas y frustraciones. 


El aire se llenó de sus gemidos y lamentos y de la risa maniática de Flug, quien se permitió disfrutar crudamente de todo, de su dolor, de sus reacciones, del poder explorar esa criatura por la que siempre había sentido curiosidad científica, siempre había deseado abrirlo y ver como funcionaba.

 

Y sintió hambre y le clavó los colmillos, bebió su sangre y le arrancó trozos, era delicioso, algo denso, amargo y dulce a la vez. 

En ese momento, mientras se alimentaba, hubo intimidad y placer entre ambos, los gemidos del demonio tenían un tono diferente, dócil y suplicante. 

El doctor sintio cosas inaceptables, asi que dejo de hacer aquello y retomo su tortura. 

Black Hat no le dijo nada, sabía que había súplica en su mirada, no podía hacer nada con ello, pero no le dijo nada y aceptó el sufrir más agonía en vez de placer. 

Fue cuando Flug intentó ir por su rostro que decidió que ambos habían tenido suficiente.


-Detente- dijo, su voz apenas sonando como la suya, afónico de tanto gritar. 


Flug se detuvo sin dudar, dejó el bisturí que sostenía de lado y liberó al demonio de sus ataduras. 

Se quedó ahí tendido y Flug lo miró regenerarse hasta que quedó como si nada hubiese pasado en lo absoluto, pero Black Hat estaba agotado así que se quedó en su sitio, mirando el techo, odiandose a si mismo. 

Flug lo miró y le tuvo lástima, así que se le acercó y le regaló un beso, se saborearon con vehemencia, el doctor olvidándose de todo por un momento.


Black Hat en cambio era un lío de emociones, sabía que el otro lo besaba por lástima, pero aun así era feliz, había soñado tanto con esos labios, con esa lengua bailando con la suya. Era tan patético, lo amaba tanto y todo lo que recibía de él era dolor y besos de lastima. Se lamentó en aquel beso, se odiaba a sí mismo tanto como amaba a su doctor, ese beso lo hacía feliz e infeliz por partes iguales. 

Por primera vez en muchos siglos lloró una única lágrima mientras el doctor dejaba ir su boca y se marchaba a otra parte sin decir nada. 


La relación de ambos continuó como siempre, quizás un poco mejor que antes. Flug parecía haber encontrado paz, estaba más cómodo con la cercanía del otro y no pensaba mucho en lo cariñosos que se habían vuelto.


Casi no lo notaban, pero siempre que estaban cerca, Flug tenía las manos en la cintura de su jefe y Black Hat tenía las suyas sobre los hombros de su doctor, todo mientras hablaban casualmente de lo que sea que fuese necesario en el momento.

Se tomaban de la mano, dedos entrelazados sobre la mesa o el escritorio. Se acurrucaban en el sofá, ya no tanto por agotamiento de un largo día de trabajo y de cuidar infantes, si no porque era algo que en verdad deseaban hacer. Miraban televisión mientras Flug dejaba a Black Hat descansar sobre sus piernas, ronroneando con fuerza, Flug acariciándole la espalda con ternura. 


Black Hat recibía todo ese anhelado afecto a cambio de ser torturado un par de veces al mes, unas pocas horas de agonía a cambio de calidez y cariño. 

Al final de cada sesión Flug le regalaba un beso y Black Hat lloraba un poco más, lo amaba un poco más, se odiaba un poco más. 


Amar para ti significa sufrir, amar para ti es agonía, nunca habrá auténtico placer ¡Oh, cuánto ansias que te haga el amor! Pensar que antes llamar asi al sexo te parecia ridiculo, pero es lo que quieres ¿No es asi? ¡Que te haga el amor! ¡Que sea gentil y delicado! ¡Que te haga estremecer con tiernas caricias! ¡Jajajaja! ¡Nunca tendrás nada de eso! ¡Tú eres Black Hat! ¡Todo para ti es pena y oscuridad!


Y así, con Black Hat mandando como siempre en los negocios y Flug mandando en lo que podía llamarse intimidad, pasaron otros cuatro años. 


Los mellizos tenían ahora cinco años, eran un par elocuente y avanzado para su edad, sus padres ya llevaban un par de años educandolos, habían decido educarlos en casa hasta que tuvieran edad suficiente para asistir a la academia de la organización. Mientras tanto tendrían tutores e irían al campamento para jóvenes villanos, también parte de la organización.

Por el momento, sin embargo, bastaba con los habitantes de la casa.

Black Hat les enseñaba a leer y escribir en varios idiomas, aparte de algo de magia básica que a Malicia parecía interesarle mucho.

Flug les enseñaba matemáticas y ciencias, lo más básico de todo por supuesto. Eran las materias favoritas de Misantropía.

Shisui se encargaba de instruirlos en lo básico de la vida diaria, cocina, limpieza, todo tipo de tareas hogareñas y etiqueta, esto último a pedido de Black Hat.

505, quien sin la interferencia de Black Hat matándolo como solía hacer, había crecido un poco más mentalmente, aún era un niño y no hablaba, pero cumplía su papel como hermano mayor, con él tenían sus tiempo de ocio.

Demencia, sorpresivamente, tenía mucho conocimiento sobre héroes y villanos, así que les contaba historias al respecto, muy a su manera. 


Black Hat tenía a Malicia en su regazo e iba guiando su manito, dibujando un simple círculo mágico. 


-Y terminamos de unir ...- completaron el círculo y de este floreció una vivaz flor.

-Bonita- Malicia aplaudio.

-¿En francés?-. 

-Belle- le sonrió, el único ojo que mostraba brillante de emoción y cariño por su padre.

-Muy bien- le acomodó el cabello, pero Malicia volvió a ponerse el flequillo de vuelta en la cara- ¿Quieres tener un solo ojo como papá?-rio.

-Si, y este, como el de papi- se señaló el ojo que había heredado de Flug- Misantropía también quiere-.

-Lo note- suspiró- Ya veremos que dice Flug-. 

-Yo digo que deberían mostrar sus lindas caritas tal cual son- dijo Flug, habiendo escuchado la conversación, entró a la oficina y dejó una taza de café sobre el escritorio y un beso en la mejilla de su demonio.

-Pero quiero parecerme a papá- Malicia le besó la otra mejilla, haciéndolo sonreír.

-Pero tu otro ojo es como el de mamá- suspiró, apartandole el flequillo-¿No te gusta?-.


Les había hablado de Venus, les habían mostrado videos y fotos, pero los niños no parecían muy convencidos con eso de tener una mamá, tenían dos papás y punto, no daban mucho lugar a discusión sin ponerse a llorar.


-Prefiero verme como papá y tu- infló las mejillas. 

-Si, yo también- Misantropía apareció y jalo la bata de su padre, pidiendo ser cargado.

-Bien...- tomó a su hijo en brazos y suspiró con resignación, quizás entenderían mejor cuando fuesen mayores. 

-Malicia se verá como ella cuando sea mayor de todas formas- Black Hat tomó un sorbo de café con calma- Pero con tu color de pelo- lo miró- Misantropía esta al revez- sonrió- Tiene tu rostro, con el pelo de su madre ¿Tan malo es que quieran parecerse a mi en estética?-.


Flug lo miró a él y a sus hijos unos momentos y suspiró.


-No, no tiene nada de malo- admitió- Pero se hace tarde ¿Qué tal si se preparan para ir a dormir?-.

-Quiero un cuento- exigió Misantropia, jalando la bolsa de papel que cubría el rostro de su padre.

-Vayan a prepararse y los alcanzamos luego para su cuento- Black Hat los miró con diversión- Iré a plantar esto en el jardín- señaló la flor.

-Ok...- Malicia se bajó de un salto- Misantropía, vamos-.

-Voy ...- se soltó de los brazos de Flug y siguió a su hermana con rapidez. 


Black Hat tomó la flor en sus manos y salió de la oficina, seguido de Flug. 

La mansión tenía pasillos interminables, habitaciones misteriosas, puertas y ventanas que salían de la nada, si seguían los pasos correctos se podía encontrar una pesada y rústica puerta de madera que daba al jardín-invernadero que el amo de la casa cuidaba con diligencia.

Aquel jardín era cosa de pesadillas e imaginaciones febriles, hermoso y terrible, plantas de otros mundos se regocijaban por todo los rincones, moviéndose, exigiendo alimento y atenciones. 

Incluso las que no se movían eran ominosas, cargadas de venenos y maldiciones. 

No solo eso, entre las colecciones de plantas, en pequeños y especializados hábitats, había una colección de reptiles, insectos y arácnidos. Algunos eran mascotas y otros eran alimento de las plantas carnívoras... O del demonio cuando se le antojaban. 


Flug se sentó en una de las sillas del jardín y miró a su jefe trabajar en silencio, había sido en su momento un descubrimiento curioso, aquel hobby suyo. Le gustaba verlo dedicarse a ello, era pacifico y, aunque siniestro en ocasiones, para nada villanesco. Era algo que su demonio hacía por puro gusto. 


-Creó una hermosa dalia ¿No te parece? - le sonrió mientras ponía la flor en una maceta. 

-Está mejorando- asintió.

-¿Y qué tal le va a Misantropía con esos experimentos que mencionaste?-.

-Oh, muy bien- sonrió- Ayuda mucho lo calmo que es, recuerdo que a su edad ya me temblaban las manos cuando iba a intentar algo nuevo-rio. 

-Pues ahora tienes manos bastante firmes- siseó con suavidad.

-Se que hay alguna clase de doble sentido en eso y no pienso contestarle- frunció el ceño. 

-Para ser alguien que me abre las tripas regularme eres realmente remilgado por una simple insinuación-.


Flug lo miró no sin cierto fastidio, no era remilgado, era solo que ultimamente lo ponia un poco nervioso. Cuando lo miraba, como en ese momento que estaba sin su abrigo y con la camisa arremangada, a veces se encontraba deseándolo, pero sentía que era algo que no se podía permitir. 

Deseo y amor eran dos cosas diferentes, estaba seguro de que Black Hat estaría más que feliz de cumplir sus fantasías, pero ... Pero Black Hat estaba enamorado de él, ya jugaba lo suficiente con su corazón como para además usarlo de esa manera, era suficiente con que lo usaba para aliviar otro tipo de frustraciones y, quizás, eso era algo que debía detenerse también. 


-No se si quiero continuar con eso- le dijo sin más.

-¿Qué? - Black Hat casi deja caer la maceta, pero la atrapó y la dejó sobre una mesa.

-Ya no siento rencor hacia usted, eso creo ...- dijo con duda- Así que es mejor si ...-.

-¡No!-  le dijo con súplica, de rodillas ante él- Es ... Es la única intimidad que tengo contigo, es el único momento donde me besas-.

-Black Hat...- .

-¿Por qué me haces rogarte? ¿Te gusta que me humille? - le tomó las manos con desesperación- Si eso es lo que quieres lo haré, lo que desees lo haré-.

-Black Hat- le insistió. 

-Ya no vas a besarme ni siquiera por lastima- lo miró, su ojo lloroso y su voz ahogada- ¿Por qué no te gusto? Es tan poco lo que puedo hacer por ti, Flug, si ya ni siquiera te entretiene torturame entonces ¿Qué me queda?-. 

-¡Jefecito! - lo tomó por los hombros y lo sacudió, asustado de su actitud ¿Tanto así lo había roto? - Hace muchas otras cosas que me hacen feliz, ya no necesito desquitarme con usted, no debí en primer lugar-suspiró- He sido horrible con usted, ni siquiera se porque me sentía así, pero ya no lo hago, así que por favor...-.

-Vas a dejar de besarme- se lamentó, abrazandolo y ocultando el rostro.

-Yo...- no sabia que decirle, justamente quería detener todo eso. 

-¿Por qué no te gusto? - lo miró nuevamente- Puedo cambiar, puedo verme como quieras, puedo verme como ella si eso quieres-. 

-¿Qué? No- negó enérgicamente- Su apariencia no es el problema, es solo que lo que usted quiere, que lo ame... No se si eso es posible-.


¡Oh, había dicho algo tan cruel! 


-¿Me odias?- bajó la mirada.

-No, claro que no, sabe que lo quiero mucho-suspiró- Hay muchas formas de amar a alguien-.

-Yo no sé de eso...- se apartó, negando, y se sentó a su lado- No puedo amar a nada ni a nadie-.

-¿Y qué hay de mí entonces?-.

-Eres la excepción-suspiró - Solo hay espacio para uno-. 

-¿Y nuestros hijos?-.

-Los amo porque son tuyos, si fuesen niños de otro no me interesarian en lo absoluto-. 

-Oh... - comenzaba a entender algunas cosas ¿Por que no habían tenido esa conversación antes? - Y no puede ... ¿Amar a alguien más? Hay muchas personas dispuestas a amarlo-.

-Ya me hiciste esa pregunta una vez ¿Recuerdas lo que te dije?- Black Hat no lo miraba, tenía la vista fija en sus propias manos mientras jugaba con sus garras. 

-Dijo algo sobre lobos, cuervos y cisnes- recordó vagamente.

-¿Qué tienen en común?-.

-Hn - lo pensó largamente- Son... Monógamos-.


Black Hat asintió y resopló con una sonrisa dolorosa.


-Es como esos estúpidos cuentos de hadas que tengo que leerles a los mellizos, siempre es amor verdadero y para siempre y cosas así- rodó su ojo- Nunca voy a querer a otro, soy incapaz-. 

-Lo siento- se apoyó en su hombro- He estado jugando con sus sentimientos ¿No es así?-.

-No has hecho nada que no me merezca, se lo que soy y quien soy, incapaz de culpa, remordimiento, empatía-suspiró- Todo eso es ajeno para mí, he cometido actos terribles, conquistado mundos y lastimado infinidad de personas, sin que me importe lo más mínimo, nada me importa al menos que se trate de ti, es el orden cósmico de las cosas que me merezca sufrir por ti-.

-Lo siento- repitió, tomando una de sus manos y entrelazando sus dedos- ¿Solo lo hago sufrir?-.

-No, a veces es todo lo contrario, pero no soy bueno distinguiendo felicidad tampoco, por eso te hice esa promesa ¿Recuerdas? Para siempre asegurarme de no estar haciendo nada que te lastime-. 

-¿Hay algo que yo pueda hacer por usted?-.

-Mienteme...- sollozó- Mienteme y dime que me amas-. 

-Oh, Jefecito- le tomó el rostro entre las manos, odiaba verlo así, su sufrimiento físico era una cosa, pero ese sufrimiento emocional, no podía con ello- No puedo hacer eso, es cruel-.

-¿Aún la amas?- lo miró con dolor.

-No lo sé ¿Tal vez?- se encogió de hombros- Intento no pensar mucho en ello, cuando lo hago siento todas esas cosas horribles que hacen que lo lastime-. 

-Puedo verme como ella y dejar que hagas lo que quieras-.

-¡No!- dijo con firmeza- Ya deje de proponer eso, estaría mal para usted, para mi y para ella también-.

-Quiero estar contigo- suspiró - Llevo años queriendo estar contigo-dijo con notable frustración. 

-Si quiere un amante, tiene infinidad de candidatos- se cruzó de brazos, intentando mantenerse firme en su convicción. 

-Solo me gustas tú- le bufó ¿Por qué no lo entendía?

-No diga eso, es solo sexo, no tiene porque involucrar sentimientos...-. 

-¡Perdí interés en otros cuando me enamoré de ti!- le gritó, poniéndose de pie - ¡¿Tienes idea de lo frustrante que es para alguien como yo que siempre se ha regocijado en su propio hedonismo?! ¡¿Por qué no te gusto?! ¡¿Es mi cara, mi piel, este cuerpo?! ¡Puedo cambiarlo todo si eso es lo que quieres! ¡Hombre, mujer, no importa, seré lo que quieras!-. 


Quizás lo lógico habría sido callar su histeria con una bofetada, pero Flug rara vez pensaba con la cabeza primero, siempre se anteponian su corazón y sus instintos. 

Se besaron con hambre y ganas, era la primera vez que se besaban de verdad, sin el sabor de la lástima y la agonía, solo había pasión y desesperación. 

Flug sintió ese cuerpo delgado estremecerse completo en su agarre, lo escucho gemir de gusto contra sus labios y quiso devorarlo en todos los sentidos. Recorrió su figura con vehemencia, siempre le habían gustado su delicada figura y esas largas piernas. 

Le gustaba esa lengua de serpiente danzando con la suya, le gustaba su sabor, su aroma, su cuerpo ligero y frío. Le gustaba todo lo que veia y tocaba, Black Hat era un tonto por pensar lo contrario. 


Black Hat no pensaba en nada, solo había deseo y añoranza, quería ser todo suyo, completo y para siempre. Amaba esa boca suave y esas manos ásperas, amaba ese rostro lleno de cicatrices y ese cabello esponjoso que siempre olía a algo frutal y empalagoso. Se regocijó en sus sentidos y lo saboreó todo con ansias, apasionado y dócil, completamente entregado. 


Se separaron en busca de aire, Flug miró a su demonio, la boca entreabierta, la lengua serpentina asomandose, la respiración agitada, la mirada ida y el rostro sonrojado. Sensual. 

¡Oh diablos!


-¿Vamos a otro lado?- preguntó no sin cierta timidez.

Black Hat rio y, sujetándolo, los hizo desaparecer y reaparecer en su cuarto.

-Oh, nunca había visto ...-.

-Puedes curiosear después- dijo Black Hat con un ronroneo, para luego atrapar sus labios nuevamente. 

-Pienso curiosear muchas cosas- no tardó en abrirle la camisa de un tirón y llenarlo de mordiscos mientras Black Hat lo guiaba hacia la cama. 


Se dejaron caer en el amplio y suave lecho, Flug no pudo evitar reír cuando rebotaron ligeramente, su demonio debajo suyo, mirándolo con diversión y expectativa. 

Se besaron un largo rato con algo más de ternura, aunque Black Hat le jalaba el cabello con clara ansiedad, su bolsa había ido a parar a quien sabía donde en algún momento. 

Se desnudaron con premura, admirandose el uno al otro un momento. Flug siempre con un toque de inseguridad, nunca entendería que podían ver en él personas perfectas y hermosas como había sido Venus, como era su jefe en ese momento. El demonio era hermoso, sin imperfecciones en la suave piel de serpiente, mientras que él tenía marcas y cicatrices por doquier.


-Me encantan- le ronroneó, recorriendo las cicatrices con sus garras, rozandolas con suavidad. Lo conocía más que suficiente como saber que lo hacía inseguro, no le iba a permitir el dar marcha atrás. 


Flug nada más sonrió y se dedicó a llenar cada rincón a su alcance de besos y mordiscos, sacándole todo tipo de sonidos. Black Hat hacía mucho uso de su voz. 

El demonio se dejó hacer, tranquilo y dócil, entregado a lo que sea que el otro quisiera. 


-Se gentil- le pidió nada más.


Hicieron el amor con gentileza, pasión y un hambre que llevaba ahí un largo tiempo y que tardaría en ser saciada. 

Black Hat, enamorado, se entregó completo ¡Oh, eran tan feliz! Incluso si solo era sexo, incluso si Flug no le correspondia, en ese momento era feliz. Quería estar así con él para siempre, ahogado en pasión y placer, estremeciéndose bajo sus toques gentiles y los no tan gentiles. 


“Todo tuyo” “Eres perfecto para mi” “Me encanto contigo” se le escapaba decir de vez en cuando, en los momentos de más éxtasis cuando no podía evitar clavarle las garras en la espalda, siempre acompañados de “Flug” “Mi doctor” entre gemidos, apretando los dientes, ligeramente avergonzado de lo ruidoso que estaba siendo.

No podía evitarlo, había esperado tanto tiempo por estar así con él y ser todo suyo, en dar y recibir placer. Quería sumirse por siempre en su amor y su lujuria por él.    

 

Y Flug sencillamente se dejó llevar por esa criatura pecaminosa y tentadora, libre de preocupaciones y pensamientos intrusivos, solo estaban él y Black Hat y deliciosos placeres carnales. Por el momento, mientras le hacía el amor, no había ninguna otra preocupación en el mundo y fue feliz. 


Sus pasiones eran crudas, pero lejos de ser crueles. No eran para nada como aquellas sesiones de tortura, llenas de pensamientos de oscuridad y sentimientos de inadecuacion y miseria. No había culpa, ni rencor, ni remordimientos. Solo ellos dos y la lujuria. 


En otra parte de la casa, Shisui les leía su cuento a los mellizos con una sonrisa de oreja a oreja. 


-¿Dónde están mis papás?- inquirió Malicia, frotándose un ojito, somnolienta.

-Oh, están ocupados cariño- su cola de lobo se agitó de lado a lado-Los verán en la mañana-.


La forma en que amamos Cap. 8: Incompleto


Flug despertó tras lo que le parecieron horas, pero al mirar el reloj resultaron ser solo 30 minutos. Se encontró con su demonio durmiendo a su lado, se lo veía muy pacifico... Y tentador.

Lo admiro unos momentos, la piel oscura, ese cuerpo perfecto, lo que ocultaba bajo el icónico sombrero. Ver aquello por fin era todo un logro, suave cabello negro que se crecía rebelde hacia arriba, adorables cuernos de obsidiana que se rizaban en la misma dirección, se veía aun más guapo que de costumbre. Flug no entendía porque había negado por tanto tiempo lo atractivo que le parecía. 

Se le acercó y le dio un mordisquito en un hombro,


-Nooo, me come ... - bromeó el demonio, dándose la vuelta, quedando de espaldas a su doctor.  

-Completo, ñam- le dio otro mordisco más fuerte, abrazándolo. 

-Mi Doctor~- le ronroneó. 

-Mi Jefecito - rió, dejando que sus manos se guiarán solas a ciertos lugares-¿Otra ronda?-.

-Por favor... -.


Y fueron varias rondas, Flug tenía mucha stamina, para gusto y sorpresa de Black Hat. 

Quizás demasiada stamina, nunca antes había tenido un amante que lograra agotarlo, le dolían las piernas y las caderas. 


-Venus, tú eras humana ¿Como sobrevivías a este hombre?- se lamentó en un murmullo ahogado contra la almohada, nunca había estado ni tan feliz ni tan cansado. 

-¿Tomamos una ducha y dormimos un rato antes de que empiece el día? - lo miró con diversión, ajeno a su comentario, acariciándole la espalda.

-Pero que esta vez la ducha sea solo una ducha- le gruñó.

-Claro, claro- dijo con ligera malicia. 


La ducha no fue solo una ducha, pero a Black Hat realmente no le molestaba. 

Durmieron unas pocas horas, abrazados con intimidad.


Flug lo miró vestirse, era como un strip tease en reversa, con todas las capas de ropa que usaba y lo naturalmente sensual que era.


-Podríamos...-.

-Es suficiente por hoy- dijo, cortante, acomodándose el sombrero- Hay mucho trabajo y niños que cuidar-.

-Buuu... - lo abrazó por detrás con fuerza y afecto- ¿Me hará esperar hasta la noche?-.

-¿Es que no te cansas?- rió, complacido.

-No ¿Acaso usted sí?-.

-No, pero me gusta dormir- bromeó, sujetando aquellas manos con las suyas, miró el reflejo de ambos en el espejo, ahí luciendo como una pareja, no quería que terminara - ¿Que haremos al salir de este cuarto?-.

-Lo de siempre - lo apretó con cariño, las manos sobre su vientre, entendiendo a qué se refería- No es necesario que nada cambie, eso creo-. 

-¿Puedes besarme de vez en cuando?-.

-Ok- sonrió apenas- Pero, entienda que es solo...-.

-Es solo sexo, ya lo se- suspiró- No te preocupes por eso- se giró y le robo un beso, simple y casual- Pero te besare cuando quiera de todas formas-.

-Está bien - sonrió, no tenía mucho caso oponerse.


Se sostuvieron como solían hacer unos momentos, mirándose a los ojos, ambos eran criaturas tristes, corruptas y llenas de miseria, quizás no se merecían esos momentos de felicidad, pero también eran egoístas, así que no les importaba. 


-¿Cuál es el itinerario para hoy? Doctor~- le sonrió, tomándolo de la mano y saliendo con él de la habitación.

-Hoy toca filmar comerciales para la nueva línea de productos- dijo revisando su tablet.

-Tedioso...- rodó su ojo. 

-Luego tiene entrevistas con un par de clientes-.

-Aún me arrepiento de retomar esas- resopló, ambos caminando por los pasillos hacia la cocina. 

-Clases con los niños... Y luego prometimos llevarlos al zoológico-. 

-Un día ocupado-suspiró- ¿Tú tienes mucho trabajo?-.

-Lo normal- se encogió de hombros- Puedo llamar a Seto si se hace demasiado-. 

-Bien- asintió, entrando a la cocina, donde Shisui ya los esperaba con los mellizos y un abundante desayuno.

-Buenos días- les sonrió - Tomen asiento-.


Obedecieron sin decir nada, la verdad estaban bastante cansados. Shisui les sirvió el desayuno con una sonrisa de complicidad. 


-Por fin - les susurró.

-Cállate- Black Hat se sonrojo al máximo- Te arrancaré la lengua si sigues-.

-Gané varias apuestas- continuó como si nada, susurrando entre ambos- Sabía que eras el pasivo, Black Hat-.

-Ay, Jefecito ¿Puedo dispararle? - debajo de la bolsa a Flug le ardía la cara.

-Hazme los honores- sonrió, dándole permiso con un gesto elegante de sus manos. 

Flug sacó su arma y le disparó a Shisui en la cabeza, los mellizos del otro lado aplaudieron, 505 y Demencia ni siquiera levantaron la vista de sus platos, eso era cosa de todos los días. 

Shisui se levantó casi al instante, un agujero en su frente que dejaba ver el interior de su cráneo. 


-¿Por qué siempre la cabeza?- se frotó.

-Tenemos la esperanza de que el daño cerebral te deshabilite permanentemente- dijo Flug con frialdad.

-Yo también te quiero, Flug- le dijo con sinceridad- A los dos, aunque sean así conmigo- suspiró - Felicitaciones de todas formas, ya se habían tardado- se retiró a seguir con sus quehaceres como si nada hubiese pasado. 


Cada quien tomó su camino tras eso, siempre había mucho que hacer para la organización. 

Sin embargo Black Hat quería atender otros asuntos primero, tenía unos minutos antes de tener que filmar esos condenados comerciales ¿Como es que siempre salían mal? Eran un desastre, pero a sus clientes parecía hacerles gracia todo el asunto y aumentaban las ventas. 

Tomó un desvío antes de llegar a su oficina, abrió una puerta cualquiera y se encontró con lo que buscaba, el hogar de El Brujo, de Shisui.

Aquello no era parte de la mansión, era algo entre dimensiones que podía aparecer en cualquier parte en cualquier momento, lucía como una mezcla entre una casa de campo y una tienda de antigüedades, donde se vendían todo tipo de artefactos mágicos y pociones extrañas. 


-Bienvenido- Shisui le sonrió desde detrás del mostrador- Sabia que vendrías a hablar-.

-Sabes tantas cosas -dijo con sarcasmo.

-Solo sientate, tsundere-.


Black Hat tomó asiento e ignoró su comentario, odiaba tener que hablar con él de sus asuntos, pero no tenía a nadie más, El Brujo era preferible a Seto en todo caso. 


-¿No estás feliz? Luces contrariado- Shisui lo miró atentamente, analizándolo con esos ojos dispares. 

-Lo estoy-.

-¿Feliz o contrariado? -  lo miró, burlón.

-Ambos- le gruñó- No... No sé cómo sentirme-.

-Por supuesto, por un lado tuvieron una noche de lo más apasionada, pero por otro fue solo eso ¿No es así? Sexo, y eso no es todo lo que quieres-.

-No entiendo que es lo que siente por mí- admitió- Y eso me atormenta-.

-Que curioso- suspiró- Normalmente no eres con quien tengo esta conversación-.

-¿Qué?- alzo una ceja.

-Nada...- negó- Escucha, los sentimientos son algo muy volátil, cambian constantemente, que ahora sea una cosa no significa que lo será por siempre, puede o puede que no te corresponda en un futuro, pero quizás lo mejor es que disfrutes del momento, Black Hat-.

-¿Tengo que conformarme con lo que tengo?-.

-Tienes que ver lo que te depara el futuro, se paciente, disfruta de los buenos momentos- asintió- No pongas presión en las cosas frágiles ¿Entiendes?-.

-Eso creo- suspiró- Quieres que deje que todo siga su curso-.

-Lo que será será, tu encuentro con él estaba escrito en piedra, tus lazos con él en cambio son algo que puede cambiar, para mejor o peor, solo queda ver y esperar-.

-Esto... Ha pasado antes ¿Verdad?- lo miró fijo, desafiante.

-Saber eso no te ayudará en nada, Black Hat- le sonrió- No pienses mucho en eso-.

-Eres tan odioso- suspiró y se puso de pie- Gracias de todas formas- agregó antes de desaparecer. 


Mucho más tarde, cuando sus tiempos libres coincidieron y los niños estaban tomando clases con Shisui, Black Hat se encontró en brazos de Flug de nuevo, no mucho más que una sesión de besos apasionados, pero considero que Shisui tenia razon, quizas era mejor disfrutar de lo que tenía en ese momento, en vez de preocuparse tanto. 


Flug lo tenía sobre el escritorio, sus manos viciosas recorriéndolo entero, mientras Black Hat lo envolvía posesivamente con brazos y piernas.


-Jefecito, podríamos tomarnos unos días libres- dijo contra su cuello para luego darle un mordisco. 

-Tentador...- rio- Pero aun no me convences- lo desafío, dándole un apretón con su piernas.

-Espere a la noche y lo convenceré de muchas cosas- lo besó y lo recorrió un poco más, colando sus manos bajo la ropa, antes de dejarlo ir.

-La verdad ya me tienes bastante convencido- rio- Sabia que era un pervertido lujurioso, pero no tanto-.

-Me alegra que le guste, pero no se que me ve- dijo en lo que lo ayudaba a bajar del escritorio y le acomodaba la ropa.

-¿Lo dices porque sueles ser rechazado? Doctor- Black Hat hacía lo mismo con la ropa de Flug. 

-Cuando era joven, tuve muchos encuentros casuales, pero nunca nada serio, nadie quería cosas serias o duraderas conmigo- se encogió de hombros.

-Bueno, existen al menos dos personas que consideran que el que no te valorara como amante merece ser hervido en aceite, así que deja de mitigar tu propia autoestima-. 

-¿Hablaba de esas cosas con ella?- sonrió.

-A veces, yo... Tenía curiosidad- se sonrojó.

-¿Y quien decía que es el pervertido?- le sonrió con picardía y le acarició las mejillas con ambas manos, le encantaba la textura de su piel-¿Pensaba mucho en mi?-.

-No voy a contestar eso- resopló, avergonzado. 


Flug lo tomó de la cintura, pegandome a su cuerpo, y le dio un fuerte mordisco en el cuello, dejando una marca, su marca. No iba a durar mucho en su demonio, pero aun así.

Black Hat se sujeto de él y dejó salir un gemido placentero, lo hacía estremecer entero con tanta facilidad. 


-Usted también es inseguro- dijo contra su piel- Pensando que no gustaba de usted-. 

-Creía que me tenias asco- admitió, acurrucandose en su abrazo.

-Oh, no diga tonterías- lo abrazó un poco más, ahora solo había ternura entre ambos- No le digo Jefecito chulo no más porque sí- rió, acariciándole la espalda, sacandole fuertes ronroneos- ¿Que diría el público si supieran que suena como un minino?-.

-Negaré cualquier acusación al respecto- rió. 


Y así los años pasaron tranquilos, criaron a sus hijos juntos, el negocio prosperaba, compartían afecto y pasión, era dichoso, pero incompleto. 


¿Qué era lo que le faltaba? Black Hat tenía todo lo que quería, su reputación, su organización, Flug y sus niños.


Pero él sigue sin amarte, no importa cuantas veces te tenga en la cama, cuanto te tome de la mano o cuantas veces despierten uno junto al otro, sigue sin amarte. 


La verdad era que, para cualquiera que viera aquella relación desde afuera, era obvio que se amaban, sencillamente había demasiadas cosas de por medio. Tanto dolor, inseguridades, culpa y un amor pasado que no los dejaba ver la realidad.


-¿Papá pasa algo? - Malicia miró a su padre a través del espejo, Black Hat la estaba ayudando a peinarse, el largo cabello pelirrojo era bastante rebelde. 

-No, nada - le sonrió- Solo pensaba en lo mucho que has crecido-.

-Hn... - Malicia no le creía del todo, ya tenía casi 13 años y conocía muy bien a su padre- Pronto será nuestro cumpleaños-. 

-Y lo celebraremos como siempre- suspiró- No puedo creer que ya son adolescentes, par de Imps-.

-Padre siempre se deprime para esta fecha- la chica le decía “padre” a Flug, no porque lo quisiera menos, sencillamente Black Hat era su favorito y sentía que ya no tenía edad de estar diciendo “papi”.

-Es por tu madre- dijo seriamente. 

-Han pasado 13 años- se cruzó de brazos- Ya tendría que haberla superado-. 

-No es tan simple-.

-Tendría que quererte a ti - suspiró- Aun recuerdo cuando nos explicaron eso y Misantropía no dejaba de llorar-. 


Era verdad, en algún momento tuvieron que decirles ciertas cosas, tenían cuanto ¿Unos 6 o 7 años? Les explicaron que si bien ambos eran sus papás, no eran una pareja, ni estaban casados, que Flug había estado casado con su madre y aun la extrañaba, no había sido una buena experiencia para nadie. 

Algo se había roto ese día en esos niños ante la realización de que sus padres no se amaban como habían creído, Malicia se distanció ligeramente de Flug, lo quería como siempre, pero prefería a Black Hat de tener que elegir, era quien estaba siempre con ella después de todo.

Misantropía en cambio, que siempre había sido un chico sensible, se amargó bastante y empezó a ver todo con fría lógica, como para escudar sus propios sentimientos. 

Eran demasiado inteligentes para su propio bien, habían notado consciente o inconscientemente, que todo eso no era justo para el hombre que los cuidaba con todo su cariño y dedicación, que siempre hablaba de su padre biológico con profundo amor, mientras este seguía añorando a alguien que ya no estaba y que ellos eran incapaces de recordar. 

Y ahora, que eran cada día menos inocentes, comenzaban a entender lo complicada y extraña que era aquella relación. 


-No le digas eso- fue todo lo que contestó, tajante.

-Ok ... -suspiró, sabiendo que era mejor cambiar de tema-¿Vendrá el abuelo?- sonrió.

-Si, pero ya te dije que no es tu abuelo - gruñó.

-Te hizo, así que es el abuelo- se burló- ¿Verdad? Hermano-.

-¿Seto?- el chico de pelo blanco iba entrando a la habitación- Claro que es nuestro abuelo-.

-Agh ... - Black Hat rodó su ojo con fastidio, lo hacían a propósito.

-Y Shisui es nuestro tío- agregó Misantropía.

-Nuestro tío divertido- Malicia asintió.

-Par de diablillos ...- masculló, prefiriendo no seguirles el juego. 


Black Hat los llevó a ambos a su entrenamiento después de eso, ahora que tenían más edad su educación como villanos se había vuelto más intensa y Black Hat ya no les permitía fallos. Era cosa de vida o muerte después de todo.

Malicia era una excelente hechicera, usaba magia similar a la de su padre, tenía un talento natural para las técnicas ofensivas.

Misantropía en cambio tenía una mente científica, usaba sus propios inventos para ayudarse en batalla, pero sus métodos eran, más que nada, defensivos.

Hacían un excelente equipo.


-¡Debes cuidar su flanco izquierdo cuando usa ese hechizo, Misantropía!- dijo el demonio mientras bloqueaba el ataque de Malicia, rompía la barrera de Misantropía y los mandaba a rodar a ambos por el suelo, no les tenía consideración solo por ser ellos - ¡Sigue siendo muy débil, Malicia, debes practicar ese círculo si no quieres perder un brazo la próxima vez que lo ejecutes!-.


Flug supervisaba, entendía porqué era así, pero no quería decir que le gustase. 

Pero los mellizos no se quejaban, solo se ponían de pie y volvían a intentar, si algo habían heredado de Flug era su perseverancia. 


De hecho habían heredado cosas de sus tres padres.

Misantropía tenía la carita inocente de Flug, una falacia para quienes llegaran a conocerlos mejor, pero el cabello blanco/gris de su madre. Lo usaba largo en una coleta y se cubría el ojo ámbar, dejando solo ver su ojo inhumano. Vestia de negro y rojo y portaba un par de goggles decorando su cabeza. Por sobre todo tenía la sensibilidad e intelecto de Flug y la cruel ambición de Black Hat. Quería ganar fama y fortuna con sus inventos.

 

Malicia tenía el rostro bello de su madre, pero el cabello de ese tono rojo tan inusual de su padre, ella también cubría su ojo humano, dejando ver sólo el inhumano. Vestia elegantes vestidos negros, su cabeza era siempre decorada por un moño del mismo color. Había tomado la personalidad de Black Hat casi al 100%, era una niña cruel, le gustaba el horror y el caos, pero siempre con un toque de elegancia y prestigio. Ella quería la conquista del mal sobre el bien y la extensión de la villanía, justo como su padre preferido. 


Y si iban al caso, para ambos Black Hat era el padre preferido, si llegaban a separarse sabían bien con quien se iban a quedar. 


Black Hat los dejó practicando con Shisui, que de hecho era incluso menos considerado, y se sentó junto a Flug a observar. 


-¿Hay necesidad de que los golpee tanto?-suspiró.

-Un héroe o villano rival será mucho peor si no mejoran- lo miró-Además pronto irán a la academia, es mejor si están preparados-.

-Dudo que se metan con ellos, todo mundo sabe que están bajo su protección-.

-Y justamente por eso querran usarlos para probar algo- negó-Si no mirate, estar bajo mi protección no te ha servido de nada-. 

-Aun así, no me gusta que sea tan rudo-.

-Esto no es nada, espera que tengan edad para ser entrenados por Seto... - miró a los niños salir volando por los aires- Suponiendo que sobrevivan a Shisui-.

-De verdad ¿Qué es Shisui?- le susurró.

La encarnación de un dios- contestó con simpleza- Uno muy mundano y al que le gusta el chisme-.

-A veces creo que nos observa- Flug frunció el ceño.

-Pues hay que asegurarse de darle un espectáculo de primera- sonrió con picardía.

-Después a la noche se queja de que no lo dejó dormir- sonrió igual. 

-Dormir es para los débiles-.


Se acercó para darle un beso, pero Flug no se lo permitió.


-No enfrente de los niños- dijo poniéndole una mano en la cara.

-Nos han visto tomados de la mano, Flug...- forcejeó.

-No es lo mismo- negó.

-Solo un beso- le siseó- Voy a morderte la mano si no te apartas- le advirtió. 

-¡No somos una pareja!- le gritó y se arrepintió inmediatamente- Ah, Jefecito yo ...-.

-Eres cruel conmigo- lo miró con dolor y desapareció en humo y sombras


Flug se puso de pie de inmediato, preguntando a donde ir a buscarlo, pero alguien le dio una fuerte patada en la espinilla, haciéndolo caer de la sorpresa.


-¡Deja de ser tan malo con papá!- le gritó Malicia, las manos en la espalda, mostrando los colmillos, sin duda se parecía al hombre que la había criado. 

-Cariño yo...-.

-Es ilógico- Misantropía lo interrumpió con su voz neutra y fría- Que lleven juntos casi 13 años y sigan diciendo que no están juntos- le sonrió, era de hecho bastante siniestro- Tanto como es lógico que nos quedaremos con papá si se cansa de ti y decide dejarte, padre-.

-¿Qué? - los miró, incrédulo, bromeaban ¿Verdad? De repente, esos dos habían decidido apuñalarlo en el corazón. 

-No te preocupes, 505 irá contigo- Malicia hizo honor a su nombre con su sonrisa y su tono- No podemos permitir que andes por ahí solo-.

-Con todo lo que sabes, sería peligroso para la organización-.

-Ugh, de verdad sacaron cosas de él ¿No?- se puso de pie, enfadado y dolido, pero por sobretodo sintiendo que se merecía todo eso. 

-Nos ha criado - la chica se encogió de hombros.

Es nuestra madre, podría decirse- Misantropía hizo lo mismo- Aunque no te guste, pero ha cubierto ese rol desde que nacimos ¿No es así?-.

-Yo... Ya hablaremos luego, par de irrespetuosos- resopló y se fue corriendo.

-Bien hecho- Shisui les sonrió- Excelente uso de la manipulación-.

-Eso lo aprendimos de ti, tio- le dijeron al unísono, sonrientes. 


A Black Hat le dolía el pecho. 

Trece años devoto a los caprichos de ese hombre ¡¿Y para qué?! ¡Ni siquiera lo dejaba besarlo enfrente de sus hijos! ¡No vaya a ser que los niños que había criado se hicieran la idea equivocada!

Tosió un montón de sangre, es sangre espesa que a Flug tanto le gustaba beber. 

Black Hat era suyo, completo, pero al parecer eso no tenía ningún valor, seguía sin ser correspondido, sin ser amado.

Cada año, para esas fechas, Flug se hundia en su propia melancolia, en su añoranza por ella y Black Hat sufria las consecuencias, amar a Flug era tortura, no importaba cuanto se esforzara, cuanto cambiara para él, nunca seria ella. 

Todo el amor y afecto que Flug le daba era algo falso y estaba cansado de ello. 

¡Ah, dolía mucho! Se llevó una mano al pecho y se enterró las garras ¡Ya no quería ese corazón! Tosio más sangre y se dejó caer de rodillas ¿Que le estaba pasando?

No era solo ese pequeño incidente de hacía un momento, eran muchas cosas a través de los años, no podía evitar sentir que Flug lo trataba como a una cosa, un objeto para aliviar sus hambres y frustraciones. Si Flug necesitaba cariño, tenia a Black Hat, si Flug necesitaba sexo, tenia a Black Hat, si Flug necesitaba expresar su sadismo, tenia a Black Hat.

Y Black Hat se lo permitía porque lo amaba y tenía la tonta esperanza de un día se amado, de un dia escuchar esas palabras que tanto añoraba, de que un dia Flug pondría un anillo en su dedo y lo besaría en un altar, frente a cientos, miles, de personas, que todo mundo sabría que iban a estar juntos por siempre... 


Black Hat rio para sí ante sus propias, tontas y cursis fantasías. En ese momento no había ni un poco de felicidad y añoranza, solo había dolor, sentía... Sentía que se moría. 

Pero él no podía morir, eso era imposible, había sido creado perfecto y auténticamente inmortal, pero su corazón quería rendirse ¿No es así? Quería detenerse y dejar atrás toda esa pena y agonía, todo ese mal de amor. 

Abrió la carne de su pecho, buscando detener el dolor y sacar ese corazón que no le servía de nada, pero ... ¡Oh, todo se volvió difuso! Ya no podía pensar y su mente fue a vagar a otro lado, dejando solo su cuerpo inconsciente. 


lunes, 31 de octubre de 2022

31- Free Space (Beloved):




He had never loved before, he had never been loved before.

It was true that he had followers, worshipers who professed him love and devotion, but it wasn’t the same. Black Hat knew that mortals see him as an object, something to desire, fear, use...

He had never been seen as a person, not even by himself. That ancient creature saw himself as a thing, no one ever had ever worried for his feelings and, with time, he forgot that he even had them. 

He had been created with a purpose and he fulfilled it, diligently. He had power, status. That was what gave him value, with that he assured to be irreplaceable, after all it’s easy to replace objects when they aren’t useful anymore, so Black Hat was in constant pursuit of power, of expanding his evil for the universe, through different worlds, just as it had been ask of him in the beginning of his existence. 

And like that he lived for a long time, bitter and melancholic, yearning for things he didn’t understand because they had never taught him how, he didn’t know how to enjoy life, the things he did, the simple and fleeting things.

His heart had gone cold long ago, and if asked, he claimed he didn't have one in the first place, but he did and secretly he wished for company.

One day that man came, literally, from the sky. 

It had been difficult in the beginning, learning how to love and being loved. He tried to hate him and to make Flug hate him too, he treat him with cruelty, like a thing, just how he was used to be treated, but it was for nothing, Flug didn’t quit in his attempts to get close, to give him affection, to treat him as a person and not only as the monster who tormented him every day.

Flug made an effort to understand him and, little by little, he broke the barriers that that creature had imposed on himself, he melted his cold heart and made him all his. 

Black Hat had had many lovers, an infinity of encounters, but the truth was that no one had made love to him, it was all raw sex, pure lust with no meaning. 

With Flug was different, he felt his whole being tremble, when he touched him it wasn’t just sex, in his arms he felt safe and loved, for the first time his world was warm and soft and there was a little bit of pain, an uncertainty, strange feelings that gave them the butterflies.

However, Black Hat was still Black Hat, all that love and warmth were only for Flug, there wasn’t more room in his heart, only him and no other.

He was his destiny, his dream come true...

“Happy birthday, Jefecito” he smiled, bouth in bed, bodies still entangled and heavy breathing. 

Black Hat didn’t answer him for a few moments, just looked at him, he loved him so much and rarely said it to him. He had changed him and made him feel bliss, Flug didn’t know how special he was. 

“You are my everything...” he whispered, barely audible “What I’m going to do when you are gone? Is cruel to make me feel for you”. 

“Black Hat...” Flug was going to complain, but Black Hat interrupted him, squeezing his intertwined hands with force. 

“I love you, I know I never say it, but it’s the truth” he moved, uncomfortable with himself, he hated saying things like that, but there in his arms it simply felt adequate.

“I know” Flug caressed his face, patiently, he knew that it was difficult for him “I love you too and I also don’t say it enough isn't it?”

“Is not necessary” he smiled slightly.

“No it 's not”.

They stay quiet for a while,  comfortable with one another, with no need for more words. 

Black Hat looked at the clock, Halloween had ended, it was November 1.

“Happy Anniversary, Doctor~”.


31- Free Space (Amado):




Nunca había amado antes, nunca había sido amado antes.

Era cierto que tenía seguidores, adoradores que le profesaban amor y devoción, pero no era lo mismo. Black Hat sabía que los mortales lo veían como a un objeto, algo a lo que desear, temer, usar...

Nunca nadie lo había visto como una persona, ni siquiera él mismo. Aquella criatura antigua se veía a sí mismo como una cosa, nunca nadie se había preocupado por sus sentimientos y, con el tiempo, terminó por olvidar que los tenía siquiera. 

Había sido creado con un propósito y lo cumplía, diligente. Tenía poder, estatus. Eso era lo que le daba valor, con ello se aseguraba el ser irremplazable, después de todo es fácil reemplazar objetos cuando ya no te sirven, asi que Black Hat estaba en la constante búsqueda de más poder, de esparcir su maldad por el universo, por diferentes mundos, tal como le habían pedido cuando apareció por primera vez en la existencia. 

Y así vivió mucho tiempo, amargo y melancólico, añorando cosas que no entendía porque nunca le habían enseñado como, no sabía de disfrutar de la vida, de las cosas que hacía, de las cosas simples y pasajeras. 

Se le había enfriado el corazón hacía mucho y, si le preguntaban, clamaba no tener uno en primer lugar, pero si lo tenía y secretamente deseaba compañía. 

Un día ese hombre llegó, literalmente, del cielo. 

Había sido difícil al principio, aprender a amar y ser amado. Había intentado odiarlo y que Flug lo odiara también, lo trataba con crueldad, como a una cosa, tal como estaba acostumbrado a que lo trataran a él, pero no había tenido caso, Flug no se rendía en sus intentos de acercarse, de brindarle afecto, de tratarlo como a una persona y no solo como el monstruo que lo atormentaba todos los días.

Flug se había esforzado en entenderlo y, de a poco, rompió las barreras que aquella criatura había impuesto sobre sí mismo, derritió su corazón helado y lo hizo todo suyo. 

Black Hat habia tenido mucho amantes, infinidad de encuentros, pero la verdad es que nunca le habian hecho el amor, todo era sexo crudo, pura lujuria sin importancia. 

Con Flug era diferente, sentia todo su ser estremecer desde lo más profundo, cuando lo tocaba porque no era solo sexo, en sus brazos se sentia seguro y querido, por primera vez su mundo era calido y suave y habia ahi un poco de dolor, incertidumbre, extraños sentimientos que le provocaban mariposas en el estomago. 

Sin embargo Black Hat seguía siendo Black Hat, todo ese amor y calidez eran solo para Flug, no había más espacio en su corazón, solo él y nadie más. 

Era su destino, su sueño hecho realidad...

-Feliz cumpleaños, Jefecito- le sonrió, ambos en la cama, cuerpos aún enlazados y respiraciones agitadas.

Black Hat no le contesto por unos momentos, solo lo miro, lo amaba tanto y rara vez se lo decía. Lo había cambiado y hecho sentir dicha, Flug no tenía idea de lo especial que era.

-Eres mi todo...- le susurró, apenas audible- ¿Qué haré cuando ya no estés? Es cruel que me hagas sentir por ti-.

-Black Hat...- Flug le iba a reclamar, pero Black Hat lo interrumpió, apretando sus manos entrelazadas con fuerza.

-Te amo, ya se que no lo digo nunca, pero es la verdad- se movió, incómodo consigo mismo, odiaba decir ese tipo de cosas, pero ahí en sus brazos sencillamente se sentía adecuado. 

-Lo se- Flug le acarició el rostro, paciente, sabía que era difícil para él-También lo amo y tampoco lo digo lo suficiente ¿No es así?-.

-No es necesario- sonrió levemente.

-No, no lo es-.

Se quedaron en silencio un rato, cómodos el uno con el otro, sin necesidad de más palabras. 

Black Hat miraba el reloj, Halloween había llegado a su fin, era Noviembre 1. 

-Feliz Aniversario, Doctor~-.